Desajuste entre formación universitaria y empleabilidad juvenil en Ecuador, un análisis
desde la economía de la educación, el capital humano y la inserción laboral profesional
Mismatch between university education and youth employability in Ecuador, an analysis from
the economics of education, human capital, and professional labor market integration
Descompasso entre formação universitária e empregabilidade juvenil no Equador, uma análise a
partir da economia da educação, do capital humano e da inserção laboral profissional
Melissa Joselyne Cruz Falconi
melissacruzfal@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0003-0534-6756
Universidad de Guayaquil
Economista
Ecuador
Economía
Jeniffer Stephaine Quimis Santa
jenifer.quimiss@ug.edu.ec
https://orcid.org/0009-0008-4035-3907
Universidad de Guayaquil
Economista
Ecuador
Economía
Jimmy Fabrizio Reyes Pacheco
jimmyreyespacheco@gmail.com
https://orcid.org/0009-0008-8212-0001
Ibero Research
editor
Ecuador
Forma de citación en APA, séptima edición.
Cruz, M; Quimis, J & Reyes, J. (2026). Desajuste entre formación universitaria y
empleabilidad juvenil en Ecuador, un análisis desde la economía de la educación, el capital
humano y la inserción laboral profesional. Revista Ibero Research, 1(5), 94 – 127.
Fecha de presentación: 20/06/2026 Fecha de aceptación: 25/06/2026 Fecha de publicación: 01/07/2026
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Resumen
La educación superior constituye un mecanismo central de movilidad social,
acumulación de capital humano y acceso a mejores oportunidades laborales, sin
embargo, su efectividad depende de la correspondencia entre formación universitaria y
demanda ocupacional. El objetivo del estudio fue analizar el desajuste entre formación
universitaria y empleabilidad juvenil en Ecuador, desde la economía de la educación, el
capital humano y la inserción laboral profesional. Se desarrolló una investigación
documental, descriptiva y analítica, basada en fuentes oficiales, literatura científica y
revisión de indicadores laborales y educativos. Los resultados muestran que la inserción
juvenil presenta restricciones asociadas al desempleo, subempleo, baja correspondencia
ocupacional, insuficiente articulación universidad empresa y desajustes de habilidades.
En diciembre de 2025, el desempleo juvenil de 18 a 29 años fue 6,9 %, el empleo
adecuado juvenil alcanzó 37,3 %, el subempleo juvenil fue 21,1 % y el ingreso laboral
promedio juvenil llegó a 420,9 dólares reales de diciembre de 2024. Se concluye que la
educación superior requiere fortalecer pertinencia curricular, seguimiento a graduados,
prácticas formativas, competencias digitales y articulación territorial.
Palabras clave: Capital humano, inserción laboral, educación terciaria, subempleo
profesional, mercado de trabajo.
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Abstract
Higher education is a central mechanism for social mobility, human capital
accumulation and access to better employment opportunities, however, its effectiveness
depends on the correspondence between university training and occupational demand.
The objective of this study was to analyze the mismatch between university training and
youth employability in Ecuador, from the perspective of the economics of education,
human capital and professional labor market insertion. A documentary, descriptive and
analytical study was developed, based on official sources, scientific literature and a
review of labor and educational indicators. The results show that youth insertion faces
restrictions associated with unemployment, underemployment, weak occupational
correspondence, insufficient university business articulation and skills mismatches. In
December 2025, unemployment among young people aged 18 to 29 was 6.9%, youth
adequate employment reached 37.3%, youth underemployment was 21.1% and average
youth labor income reached 420.9 real dollars at December 2024 prices. It is concluded
that higher education needs to strengthen curricular relevance, graduate follow-up,
formative internships, digital skills and territorial articulation.
Keywords: Human capital, labor insertion, tertiary education, professional
underemployment, labor market.
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Resumo
A educação superior constitui um mecanismo central de mobilidade social, acumulação
de capital humano e acesso a melhores oportunidades de trabalho, entretanto, sua
efetividade depende da correspondência entre formação universitária e demanda
ocupacional. O objetivo do estudo foi analisar o desajuste entre formação universitária e
empregabilidade juvenil no Equador, a partir da economia da educação, do capital
humano e da inserção laboral profissional. Desenvolveu-se uma pesquisa documental,
descritiva e analítica, baseada em fontes oficiais, literatura científica e revisão de
indicadores laborais e educacionais. Os resultados mostram que a inserção juvenil
apresenta restrições associadas ao desemprego, subemprego, baixa correspondência
ocupacional, insuficiente articulação universidade empresa e desajustes de habilidades.
Em dezembro de 2025, o desemprego juvenil de 18 a 29 anos foi de 6,9%, o emprego
adequado juvenil alcançou 37,3%, o subemprego juvenil foi de 21,1% e a renda laboral
média juvenil chegou a 420,9 dólares reais de dezembro de 2024. Conclui-se que a
educação superior requer fortalecer pertinência curricular, acompanhamento de
graduados, estágios formativos, competências digitais e articulação territorial.
Palavras-chave: Capital humano, inserção laboral, educação terciária, subemprego
profissional, mercado de trabalho.
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Introducción
La educación superior ocupa un lugar estratégico en las economías contemporáneas
porque conecta la acumulación de conocimiento con la productividad, la innovación y la
movilidad social. En la teoría del capital humano, la escolaridad incrementa las
capacidades productivas de las personas y mejora sus retornos laborales, siempre que el
mercado de trabajo pueda utilizar dichas capacidades en ocupaciones compatibles con la
formación adquirida (Becker, 1964; Mincer, 1974). Esta relación no opera de manera
automática, porque el título universitario puede perder fuerza económica cuando el
aparato productivo no genera suficientes empleos calificados, cuando la formación se
distancia de las demandas ocupacionales o cuando las habilidades desarrolladas no se
traducen en desempeño laboral observable.
El problema del desajuste entre formación universitaria y empleabilidad juvenil
adquiere relevancia en Ecuador debido a la persistencia de empleo inadecuado,
subempleo, informalidad y dificultades de transición entre educación y trabajo. La
Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo permite observar que el
mercado laboral ecuatoriano mantiene una estructura heterogénea, con segmentos
formales de alta productividad y amplios espacios de ocupación precaria. En diciembre
de 2025, la tasa nacional de empleo adecuado fue de 37,1 %, la tasa de subempleo fue
de 17,4 % y la tasa de desempleo se ubicó en 2,6 %, lo que evidencia que la principal
dificultad no se reduce al desempleo abierto, sino a la calidad del empleo disponible
(Instituto Nacional de Estadística y Censos [INEC], 2025a).
La situación juvenil muestra una tensión adicional, porque las personas de 18 a 29 años
enfrentan barreras de entrada al empleo formal, menor experiencia laboral, redes
profesionales limitadas y mayor exposición a contratos temporales o actividades de baja
productividad. En diciembre de 2025, el desempleo juvenil alcanzó 6,9 %, el empleo
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adecuado juvenil fue de 37,3 %, el subempleo juvenil fue de 21,1 % y el ingreso laboral
promedio juvenil llegó a 420,9 dólares reales expresados a diciembre de 2024 (INEC,
2025b). Estas cifras revelan que la inserción laboral juvenil no puede evaluarse
únicamente por la presencia o ausencia de empleo, sino por la correspondencia entre
trabajo, ingresos, estabilidad, protección social y utilización efectiva de competencias.
La literatura internacional ha mostrado que la expansión educativa puede coexistir con
desajustes verticales y horizontales. El desajuste vertical aparece cuando el nivel
educativo de la persona es superior o inferior al requerido por la ocupación, mientras
que el desajuste horizontal se produce cuando el área de estudio no coincide con el
contenido del trabajo desempeñado (Robst, 2007; Quintini, 2011). De manera
complementaria, el desajuste de habilidades surge cuando las competencias técnicas,
cognitivas o socioemocionales no se corresponden con las tareas del puesto, aun cuando
el nivel educativo formal parezca adecuado (Allen & van der Velden, 2001;
McGuinness et al., 2018).
Desde la teoría de la señalización, la educación también funciona como un mecanismo
de información para los empleadores, porque el título puede operar como indicador de
disciplina, capacidad de aprendizaje o productividad potencial (Spence, 1973). Sin
embargo, cuando aumenta la cantidad de graduados sin una expansión equivalente de
empleos profesionales, la señal puede perder capacidad de diferenciación. En ese
escenario, los jóvenes pueden aceptar trabajos por debajo de su nivel de formación,
buscar empleo en áreas no relacionadas con su carrera, migrar hacia actividades
informales o prolongar estudios sin garantía de inserción posterior.
El contexto internacional refuerza la pertinencia del problema. La Organización
Internacional del Trabajo reportó que en 2023 había 64,9 millones de jóvenes
desempleados entre 15 y 24 años a escala mundial, con una tasa global de desempleo
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juvenil de 13 %, mientras que la proporción de jóvenes en educación o formación pasó
de 38 % en 2000 a 48 % en 2023 (International Labour Organization [ILO], 2024). Esta
combinación muestra que los jóvenes permanecen más tiempo vinculados a procesos
educativos, pero no necesariamente acceden a transiciones laborales estables,
especialmente en economías con baja creación de empleo formal y alta segmentación
ocupacional.
En el plano regional, América Latina presenta una combinación de expansión educativa,
desigualdad social y estructuras productivas con alto peso de servicios de baja
productividad. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha señalado
que la región requiere avanzar hacia sistemas de protección social universales,
integrales y sostenibles para enfrentar brechas de desarrollo social inclusivo (Comisión
Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2024). Esta perspectiva es
relevante porque la empleabilidad juvenil no depende únicamente de la universidad,
sino también de las condiciones macroeconómicas, la estructura sectorial, la regulación
laboral y las políticas de inclusión social.
En Ecuador, la oferta y la demanda de carreras también muestran señales de
desalineación. La Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación
ha señalado que en los últimos años las carreras con mayor demanda han sido Medicina,
Derecho, Educación Básica e Inicial y Administración de Empresas, mientras que
carreras como Administración Financiera y Desarrollo Web figuran entre las menos
demandadas en determinados periodos (Secretaría de Educación Superior, Ciencia,
Tecnología e Innovación [SENESCYT], 2025). Esta información sugiere que las
preferencias de ingreso universitario no siempre siguen la misma dirección que la
transformación tecnológica y productiva del mercado laboral.
100
El problema de investigación se formula a partir de la siguiente tensión central: la
educación superior continúa siendo una inversión socialmente valorada, pero su
capacidad para generar movilidad económica depende de la pertinencia entre formación,
habilidades y ocupaciones disponibles. Cuando la formación universitaria no se traduce
en empleo adecuado, el sistema pierde eficiencia, las familias experimentan frustración
económica y las universidades enfrentan cuestionamientos sobre pertinencia curricular.
Por ello, el análisis no debe reducirse a culpar a las instituciones de educación superior
o a los jóvenes, sino a comprender el funcionamiento conjunto del sistema educativo,
productivo y laboral.
El objetivo general del artículo es analizar el desajuste entre formación universitaria y
empleabilidad juvenil en Ecuador, desde la economía de la educación, el capital humano
y la inserción laboral profesional. De manera específica, se busca describir el contexto
laboral juvenil, identificar las dimensiones del desajuste formativo, examinar los
principales factores que limitan la empleabilidad profesional, comparar la evidencia
ecuatoriana con literatura especializada y proponer orientaciones de política
universitaria y laboral orientadas a mejorar la transición entre educación superior y
trabajo.
La hipótesis de trabajo sostiene que el desajuste entre formación universitaria y
mercado laboral incide negativamente en la empleabilidad juvenil en Ecuador,
expresándose en subempleo profesional, baja correspondencia entre carrera y
ocupación, ingresos iniciales limitados y subutilización del capital humano. Esta
hipótesis se aborda desde un enfoque documental y analítico, debido a que el objetivo
no consiste en estimar causalidad econométrica propia, sino en integrar evidencia oficial
y científica para construir una interpretación fundamentada del fenómeno.
101
Metodología
La investigación adoptó un enfoque cualitativo documental con apoyo de análisis
descriptivo de indicadores secundarios, debido a que el interés principal fue interpretar
el desajuste entre formación universitaria y empleabilidad juvenil a partir de evidencia
oficial y literatura especializada. El enfoque documental permitió organizar conceptos,
cifras y antecedentes investigativos sin manipular variables, mientras que la dimensión
descriptiva permitió presentar indicadores laborales y educativos pertinentes para el
contexto ecuatoriano. Esta combinación resulta adecuada cuando se analiza un
problema estructural que requiere articular teoría económica, estadísticas públicas y
discusión social.
El tipo de investigación fue descriptivo analítico, porque se caracterizaron las
dimensiones del fenómeno y se interpretaron sus implicaciones en la relación entre
educación superior, capital humano y mercado laboral juvenil. El componente
descriptivo se orientó a sistematizar tasas de empleo, desempleo, subempleo, ingreso
laboral juvenil y demanda de carreras, mientras que el componente analítico permitió
discutir la correspondencia entre dichos indicadores y los marcos teóricos sobre capital
humano, señalización, desajuste educativo y transición ocupacional. No se planteó un
diseño experimental, debido a que no existió intervención directa sobre participantes o
instituciones.
El diseño del estudio fue observacional, transversal y documental. La observación se
realizó sobre información secundaria disponible en fuentes oficiales y académicas, con
énfasis en publicaciones del INEC, SENESCYT, OIT, Banco Mundial, UNESCO,
CEPAL y literatura científica sobre desajuste educativo. El carácter transversal se
justificó porque el análisis principal se concentró en la situación reciente disponible,
especialmente diciembre de 2025 para indicadores laborales ecuatorianos y
102
publicaciones internacionales de 2024 a 2026. El uso de fuentes históricas teóricas se
mantuvo porque los fundamentos de capital humano y señalización siguen siendo
necesarios para interpretar el problema.
La población de referencia estuvo constituida por jóvenes ecuatorianos vinculados o
potencialmente vinculados a la educación superior y al mercado laboral, con especial
atención al grupo de 18 a 29 años. Esta delimitación coincide con la definición utilizada
por el Ministerio del Trabajo para la tasa de desempleo juvenil de 18 a 29 años, que
mide a la población desempleada dentro de ese rango como porcentaje de la población
económicamente activa del mismo grupo etario (Ministerio del Trabajo, 2025). La
muestra no fue probabilística ni levantada por encuesta propia, debido a que se trabajó
con documentos institucionales y bases estadísticas ya publicadas.
Los criterios de inclusión documental fueron pertinencia temática, actualidad,
procedencia institucional o académica, disponibilidad verificable y relación directa con
educación superior, mercado laboral juvenil, desajuste educativo, habilidades o
empleabilidad. Se incluyeron estudios teóricos clásicos por su importancia conceptual,
aunque no fueran recientes, y se priorizaron fuentes empíricas posteriores a 2020 para el
diagnóstico contemporáneo. Los criterios de exclusión descartaron artículos de opinión
sin respaldo metodológico, fuentes no verificables, documentos sin relación directa con
el objeto de estudio y publicaciones que no permitieran identificar autoría institucional
o académica.
Las técnicas empleadas fueron revisión documental, análisis de contenido académico,
extracción de indicadores oficiales y construcción de matrices interpretativas. La
revisión documental permitió identificar categorías centrales como capital humano,
señalización, empleabilidad, desajuste vertical, desajuste horizontal, sobreeducación,
subeducación, sobrecalificación y subcalificación. La extracción de indicadores se
103
aplicó principalmente sobre las publicaciones laborales del INEC, mientras que las
matrices interpretativas permitieron relacionar datos, conceptos y propuestas de política
universitaria. El análisis se realizó mediante lectura comparativa y codificación temática
manual.
Los instrumentos utilizados fueron una ficha de revisión bibliográfica, una matriz de
variables, una matriz de fuentes estadísticas y una guía de análisis de pertinencia
curricular. La ficha bibliográfica recogió autoría, año, tipo de fuente, objetivo, aporte
teórico, aporte empírico y utilidad para el artículo. La matriz de variables permitió
organizar dimensiones como formación universitaria, empleabilidad, calidad del
empleo, correspondencia ocupacional y habilidades. La guía de pertinencia curricular
permitió vincular la discusión con posibles acciones universitarias, tales como
seguimiento a graduados, prácticas preprofesionales, actualización curricular y
vinculación con sectores productivos.
El procesamiento de datos fue descriptivo y se organizó en tablas de síntesis. No se
aplicó software estadístico para estimaciones propias, porque el alcance del artículo fue
documental y analítico. Las cifras utilizadas fueron tomadas directamente de fuentes
oficiales y se presentaron con cita en normas APA séptima edición. En particular, los
indicadores de empleo nacional y juvenil proceden de publicaciones de la ENEMDU,
las cifras de desajuste educativo y de habilidades proceden del cuaderno de trabajo del
INEC sobre sobreeducación y subcalificación, y la información sobre demanda de
carreras procede del portal de indicadores de educación superior de SENESCYT.
La estrategia de análisis se estructuró en cuatro fases. La primera fase consistió en
delimitar el problema y seleccionar fuentes pertinentes. La segunda fase organizó el
marco teórico en torno a capital humano, señalización y desajuste educativo. La tercera
fase sistematizó indicadores laborales y educativos recientes. La cuarta fase integró los
104
hallazgos con una discusión crítica sobre implicaciones institucionales, políticas
públicas y líneas de investigación futura. Esta secuencia permitió pasar de la
descripción del fenómeno a la interpretación de sus causas probables y consecuencias
sociales.
Las consideraciones éticas se relacionaron con el uso responsable de información
pública y secundaria. No se recopilaron datos personales, no se aplicaron encuestas a
individuos, no se utilizaron bases con identificación nominal y no se incluyeron
testimonios de participantes. Las fuentes fueron citadas de acuerdo con normas APA
séptima edición y se respetó la autoría institucional y académica de los documentos
revisados.
La principal limitación metodológica fue la ausencia de una base de datos propia que
permita estimar causalidad entre formación universitaria y resultados laborales
individuales. Otra limitación fue la disponibilidad parcial de datos públicos sobre
correspondencia entre carrera estudiada y ocupación desempeñada, una dimensión
central del desajuste horizontal. No obstante, el artículo conserva valor científico porque
integra evidencia oficial reciente, marcos teóricos consolidados y propuestas aplicables
a universidades y formuladores de política pública.
Tabla 1. Dimensiones analíticas del estudio
Dimensión
Indicadores o
categorías
Fuente de análisis
Interpretación
académica
Formación universitaria
Nivel educativo, área de
carrera, competencias
técnicas y transversales
Literatura sobre capital
humano y educación
superior
Permite evaluar si la
educación acumulada se
relaciona con
capacidades productivas
observables.
Empleabilidad juvenil
Empleo adecuado,
desempleo, subempleo,
ingreso laboral,
estabilidad y protección
ENEMDU, Ministerio
del Trabajo y literatura
laboral
Permite analizar la
calidad de la inserción
laboral y no solo la
ocupación formal.
Desajuste vertical
Sobreeducación y
subeducación
Quintini, McGuinness et
al., INEC
Indica diferencias entre
nivel educativo
alcanzado y
105
requerimiento
ocupacional.
Desajuste horizontal
Relación entre carrera
estudiada y ocupación
desempeñada
Robst y literatura sobre
campo de estudio
Permite evaluar si la
formación universitaria
se utiliza en el área
laboral correspondiente.
Desajuste de habilidades
Sobrecalificación,
subcalificación,
habilidades digitales,
cognitivas y
socioemocionales
Allen y van der Velden e
INEC
Muestra que el título no
garantiza
correspondencia efectiva
entre competencias y
puesto.
Pertinencia institucional
Currículo, prácticas,
seguimiento a graduados
y vinculación
SENESCYT, UNESCO y
Banco Mundial
Relaciona la función
universitaria con
necesidades productivas
y territoriales.
Nota. Elaboración propia con base en Becker (1964), Mincer (1974), Spence (1973), Allen y van der
Velden (2001), Quintini (2011), McGuinness et al. (2018), INEC (2025b) y SENESCYT (2025).
106
Resultados y Discusión
Los resultados se organizaron en seis ejes interpretativos. El primero caracteriza el
mercado laboral ecuatoriano reciente, el segundo examina la inserción juvenil de 18 a
29 años, el tercero interpreta la relación entre demanda de carreras y estructura
productiva, el cuarto aborda la evidencia de desajuste educativo y de habilidades, el
quinto discute las implicaciones para las universidades y el sexto propone líneas de
acción para fortalecer la empleabilidad profesional. Esta organización permite evitar
una lectura fragmentada del problema, porque el desajuste formativo no surge
únicamente del currículo, sino de la interacción entre oferta educativa, demanda laboral,
estructura económica y trayectorias juveniles.
El mercado laboral ecuatoriano presenta una dificultad estructural vinculada a la calidad
del empleo. La tasa nacional de desempleo puede parecer baja si se observa
aisladamente, sin embargo, el empleo adecuado sigue siendo limitado frente a otras
formas de ocupación. En diciembre de 2025, el INEC reportó una tasa nacional de
empleo adecuado de 37,1 %, una tasa de subempleo de 17,4 % y una tasa de desempleo
de 2,6 % (INEC, 2025a). En mayo de 2026, la tasa de empleo adecuado fue 36,6 %, la
tasa de subempleo 18,3 % y la tasa de desempleo 3,1 %, lo que confirma la persistencia
de restricciones en la calidad de la inserción laboral (INEC, 2026).
Tabla 2. Indicadores nacionales de mercado laboral en Ecuador
Indicador
Diciembre de 2025
Mayo de 2026
Lectura para el estudio
Tasa de participación
global
63,6 %
65,9 %
Mide la participación de
la población
económicamente activa
respecto de la población
en edad de trabajar.
Tasa de empleo adecuado
37,1 %
36,6 %
Evidencia que menos de
cuatro de cada diez
personas de la PEA
tienen empleo adecuado
en los periodos
observados.
107
Tasa de subempleo
17,4 %
18,3 %
Muestra persistencia de
ocupaciones con
insuficiencia de tiempo o
ingresos.
Tasa de desempleo
2,6 %
3,1 %
Debe interpretarse junto
con subempleo y empleo
no pleno, porque el
problema central es la
calidad del empleo.
Nota. Datos tomados de las publicaciones ENEMDU de diciembre de 2025 y mayo de 2026 del INEC, las
cuales definen la ENEMDU como operación estadística para monitorear empleo, desempleo, subempleo y
características de la población económicamente activa e inactiva (INEC, 2025a, 2026).
La lectura de la Tabla 2 permite sostener que la empleabilidad profesional juvenil debe
analizarse dentro de un mercado laboral que ya presenta restricciones generales. Cuando
el empleo adecuado nacional se mantiene cercano a un tercio de la población
económicamente activa, la inserción de nuevos profesionales enfrenta una competencia
intensa por puestos formales, especialmente en sectores urbanos y de servicios. Esta
situación puede inducir a que jóvenes con formación universitaria acepten empleos que
no corresponden a su nivel o área de formación, fenómeno compatible con desajuste
vertical y horizontal.
La situación de los jóvenes de 18 a 29 años revela una paradoja. En diciembre de 2025,
el empleo adecuado juvenil fue 37,3 %, levemente superior al indicador nacional, pero
el desempleo juvenil fue 6,9 %, más de dos veces la tasa nacional de desempleo del
mismo mes, y el subempleo juvenil fue 21,1 %, superior al subempleo nacional (INEC,
2025b). Esta combinación sugiere que la juventud enfrenta mayores dificultades de
entrada y permanencia en empleos de calidad, aun cuando una parte logra insertarse en
puestos adecuados.
108
Tabla 3. Indicadores laborales de jóvenes de 18 a 29 años en Ecuador, diciembre de
2025
Indicador juvenil
Valor reportado
Fuente
Implicación analítica
Tasa de desempleo
juvenil
6,9 %
INEC, Caracterización
de grupos de población
específica
La búsqueda de empleo
presenta mayores
barreras para jóvenes que
para el total nacional.
Tasa de empleo adecuado
juvenil
37,3 %
INEC, Caracterización
de grupos de población
específica
La inserción adecuada
existe, pero no alcanza a
la mayoría de jóvenes
vinculados a la PEA.
Tasa de subempleo
juvenil
21,1 %
INEC, Caracterización
de grupos de población
específica
El subempleo indica
utilización incompleta de
tiempo de trabajo o
ingresos insuficientes.
Ingreso laboral promedio
juvenil
420,9 dólares reales de
diciembre de 2024
INEC, Caracterización
de grupos de población
específica
El ingreso promedio
juvenil refleja
restricciones de retorno
económico en etapas
tempranas de carrera
laboral.
Nota. Información tomada de la presentación Caracterización de grupos de población específica,
diciembre de 2025, elaborada por la ENEMDU del INEC, páginas 12 a 15 (INEC, 2025b).
La Tabla 3 ofrece evidencia para discutir el retorno esperado de la educación superior.
Cuando los jóvenes acceden a títulos universitarios, las familias suelen esperar una
mejora del ingreso, mayor estabilidad y movilidad social. Sin embargo, el ingreso
laboral promedio juvenil de 420,9 dólares reales a diciembre de 2024 muestra que una
parte de la juventud ocupada se inserta en condiciones de remuneración moderada, lo
cual puede afectar la recuperación económica de la inversión educativa. Este resultado
no implica que la educación superior carezca de valor, sino que su retorno depende de la
calidad del emparejamiento laboral y de la capacidad productiva del entorno.
La teoría del capital humano permite interpretar la educación como inversión, pero
también exige considerar el uso efectivo de las habilidades. El Banco Mundial sostiene
que, a escala global, cada año adicional de escolaridad se asocia con un incremento
aproximado de 9 % en los ingresos por hora, además de beneficios en empleo, salud y
109
reducción de pobreza (World Bank, 2025a). No obstante, dicho retorno promedio no
garantiza resultados homogéneos para todos los jóvenes, carreras o territorios. En
economías con alta heterogeneidad productiva, la educación puede generar retornos
diferenciados según ocupación, sector, género, lugar de residencia y experiencia laboral.
La evidencia ecuatoriana sobre desajuste educativo y de habilidades fortalece esta
interpretación. De La Torre y Del Pozo (2025) desarrollaron una caracterización del
desajuste educativo y de habilidades en Ecuador con datos de la ENEMDU anual 2018
a 2024, mediante modelos Probit, regresiones mincerianas y correcciones de selección
tipo Heckman. El estudio encontró que los desajustes se asocian con factores
territoriales, étnicos, etarios y ocupacionales, con mayor incidencia entre trabajadores
rurales, indígenas, montubios, jóvenes y ocupaciones de menor calificación formal. Esta
evidencia resulta central para el tema, porque ubica a los jóvenes como grupo
particularmente expuesto a desajustes.
El mismo estudio reportó penalizaciones salariales sustantivas para la subcalificación,
ubicadas entre menos 10 % y menos 16 % respecto de trabajadores correctamente
emparejados, mientras que la sobrecalificación presentó primas moderadas entre 4 % y
8 % (De La Torre & Del Pozo, 2025). Estos resultados muestran que no todo desajuste
produce el mismo efecto económico. La subcalificación implica brechas de habilidades
que reducen ingresos, mientras que la sobrecalificación puede otorgar alguna prima
salarial, aunque sin asegurar uso pleno de la formación acumulada. Para la juventud
universitaria, el riesgo está en acumular credenciales sin lograr correspondencia
ocupacional sustantiva.
Tabla 4. Evidencia ecuatoriana sobre desajuste educativo y de habilidades
Hallazgo
Resultado
documentado
Fuente
Implicación para la
empleabilidad juvenil
Cobertura temporal
ENEMDU anual 2018 a
2024
De La Torre y Del Pozo,
2025
Permite analizar el
fenómeno antes, durante
110
y después del periodo
crítico de la pandemia.
Métodos utilizados
Modelos Probit,
regresiones mincerianas
y corrección Heckman
De La Torre y Del Pozo,
2025
Aporta evidencia
econométrica sobre
determinantes y efectos
en ingresos.
Grupos con mayor
incidencia
Trabajadores rurales,
indígenas, montubios,
jóvenes y ocupaciones de
menor calificación
formal
De La Torre y Del Pozo,
2025
Ubica a la juventud como
grupo vulnerable frente
al desajuste.
Penalización por
subcalificación
Entre -10 % y -16 %
frente a trabajadores
correctamente
emparejados
De La Torre y Del Pozo,
2025
La falta de habilidades
requeridas reduce
retornos laborales y
afecta productividad.
Prima por
sobrecalificación
Entre 4 % y 8 % frente a
trabajadores
correctamente
emparejados
De La Torre y Del Pozo,
2025
La sobrecalificación
puede mejorar ingresos
relativos, pero no
garantiza uso pleno del
capital humano.
Nota. Síntesis basada en el cuaderno de trabajo Sobreeducados y subcalificados, publicado por el INEC
en 2025 (De La Torre & Del Pozo, 2025).
La evidencia de la Tabla 4 permite diferenciar dos niveles de discusión. El primer nivel
corresponde al ajuste formal entre años de escolaridad y requerimientos ocupacionales.
El segundo nivel corresponde al ajuste efectivo entre habilidades y tareas. Esta
distinción es fundamental porque una persona graduada puede tener el nivel educativo
esperado para un puesto y, al mismo tiempo, carecer de habilidades digitales,
comunicativas, analíticas o prácticas demandadas por la ocupación. Por ello, la
pertinencia universitaria debe evaluarse más allá del plan de estudios y considerar el
desempeño real de egresados en escenarios laborales.
La literatura internacional coincide en que el desajuste de habilidades no es un problema
menor ni transitorio por definición. McGuinness et al. (2018) sostienen que los
desajustes pueden medirse mediante enfoques normativos, estadísticos o subjetivos, y
que sus efectos se vinculan con salarios, productividad, satisfacción laboral y
movilidad. Quintini (2011) también advierte que la sobrecualificación y la
111
subutilización de habilidades pueden reflejar fallas de información, cambios
tecnológicos, estructuras productivas insuficientes o sistemas educativos poco
conectados con la demanda. Estas aproximaciones permiten interpretar el caso
ecuatoriano como parte de un fenómeno más amplio.
La demanda de carreras constituye otro eje crítico. Según SENESCYT (2025), las
carreras con mayor demanda en los últimos años han sido Medicina, Derecho,
Educación Básica e Inicial y Administración de Empresas, mientras que entre las menos
demandadas se registraron Administración Financiera y Desarrollo Web en
determinados periodos. Esta información no debe interpretarse como una jerarquía de
valor entre carreras, sino como una señal sobre preferencias estudiantiles. La dificultad
aparece cuando dichas preferencias no se corresponden con necesidades productivas,
transformación tecnológica o disponibilidad real de plazas profesionales.
Tabla 5. Demanda de carreras y posibles tensiones de pertinencia en Ecuador
Categoría
Información reportada
Fuente
Lectura para el
desajuste formativo
Carreras de mayor
demanda
Medicina, Derecho,
Educación Básica e
Inicial y Administración
de Empresas
SENESCYT, 2025
Las preferencias de
ingreso se concentran en
áreas tradicionales y de
alta valoración social.
Carrera más demandada
en primer semestre de
2022
Medicina
SENESCYT, 2025
La demanda estudiantil
puede estar influida por
prestigio profesional,
expectativa salarial y
reconocimiento social.
Carreras menos
demandadas en segundo
semestre de 2022
Administración
Financiera, Análisis y
Desarrollo Web,
Animación de Cine y
Televisión, entre otras
SENESCYT, 2025
La baja demanda en
áreas tecnológicas o
financieras puede generar
tensiones frente a
cambios productivos.
Riesgo institucional
Oferta académica poco
conectada con demanda
territorial o sectorial
Análisis documental
Puede aumentar
desajuste horizontal y
subutilización de
egresados.
Oportunidad de mejora
Orientación vocacional,
información laboral y
seguimiento a graduados
Análisis documental
Permite alinear
decisiones de carrera con
información sobre
empleabilidad y
necesidades productivas.
112
Nota. Elaboración propia con información del portal Acceso a la educación superior, demanda, de
SENESCYT (2025).
La Tabla 5 muestra que la relación entre preferencias estudiantiles y mercado laboral
requiere mayor información pública. La elección de carrera suele realizarse bajo
criterios familiares, vocacionales, simbólicos o de prestigio, pero no siempre incorpora
datos sobre empleabilidad, saturación ocupacional, ingresos esperados, demanda
sectorial o transformación tecnológica. Esta falta de información puede inducir
decisiones educativas que incrementen el riesgo de desajuste posterior. La orientación
vocacional debería incorporar indicadores laborales verificables, no solamente pruebas
de aptitud o preferencias generales.
La UNESCO ha señalado que la educación contribuye al empleo, los ingresos y el
crecimiento económico, y que la educación postsecundaria suele asociarse con mejores
trabajos (UNESCO, 2025). Sin embargo, la misma agenda internacional reconoce la
necesidad de fortalecer la correspondencia entre competencias y necesidades sociales.
En educación superior, la matrícula global creció de 100 millones de estudiantes en
2000 a 269 millones, según cifras de la UNESCO sobre educación superior (UNESCO,
n.d.). Esta expansión representa un avance de acceso, pero también obliga a estudiar la
calidad de las trayectorias laborales de los graduados.
El Banco Mundial ha advertido que, durante la próxima década, 1.2 mil millones de
jóvenes en países en desarrollo alcanzarán edad de trabajar, lo que intensifica la presión
sobre la creación de empleo productivo (World Bank, 2026). Esta alerta es importante
para Ecuador porque la empleabilidad juvenil no puede depender exclusivamente de la
capacidad individual del estudiante. El empleo profesional requiere inversión privada,
productividad empresarial, diversificación sectorial, innovación, infraestructura y
113
políticas laborales que faciliten transiciones de calidad. Sin este entorno, la universidad
puede formar talento que el mercado no absorbe adecuadamente.
La discusión sobre empleabilidad universitaria debe evitar dos simplificaciones. La
primera consiste en afirmar que el desempleo profesional se debe únicamente a mala
formación universitaria. La segunda consiste en sostener que el mercado laboral debe
absorber cualquier perfil sin ajustes curriculares. La evidencia sugiere una relación
interdependiente. Las universidades deben actualizar currículos, fortalecer competencias
y mejorar prácticas profesionales, mientras que el Estado y el sector productivo deben
generar información laboral, oportunidades de inserción y demanda de empleos
calificados. La empleabilidad es un resultado sistémico, no una responsabilidad aislada.
En el caso ecuatoriano, la relación universidad empresa continúa siendo un punto
crítico. Las prácticas preprofesionales y la vinculación con la sociedad pueden
convertirse en mecanismos de aprendizaje aplicado, pero su impacto depende de la
calidad de los entornos de práctica, la supervisión académica y la correspondencia con
competencias profesionales. Cuando las prácticas se reducen a requisitos
administrativos, su aporte a la empleabilidad es limitado. En cambio, cuando se
vinculan con problemas reales, proyectos productivos y evaluación de desempeño,
pueden reducir brechas de experiencia y facilitar la transición laboral.
La actualización curricular debe comprender tres tipos de competencias. Las
competencias técnicas corresponden a conocimientos específicos de cada carrera, las
competencias digitales permiten operar en entornos tecnológicos y las competencias
transversales abarcan comunicación, resolución de problemas, pensamiento crítico,
ética, trabajo colaborativo y aprendizaje continuo. La literatura sobre habilidades
muestra que el desajuste puede persistir incluso cuando existe un título formal, porque
114
las empresas demandan capacidades aplicadas que no siempre se evidencian en el
historial académico (Allen & van der Velden, 2001; McGuinness et al., 2018).
La empleabilidad juvenil también está atravesada por desigualdades territoriales. Los
jóvenes de zonas rurales o ciudades intermedias pueden enfrentar menor disponibilidad
de empleos profesionales, redes empresariales más reducidas y menor acceso a prácticas
de alto valor. De La Torre y Del Pozo (2025) encontraron que los desajustes educativos
y de habilidades se asocian con factores territoriales, étnicos y ocupacionales. Esta
evidencia invita a evitar políticas homogéneas, porque una misma carrera puede tener
distintos resultados laborales según provincia, sector económico, conectividad, demanda
local y capital social familiar.
El análisis de género también es necesario. Aunque este artículo no desarrolla una
estimación propia por sexo, la literatura regional sobre desarrollo social advierte que las
desigualdades laborales se acumulan a lo largo del ciclo de vida y se relacionan con
cuidados, discriminación, ingresos y protección social (CEPAL, 2024). En educación
superior, la presencia femenina puede ser alta en determinadas carreras, pero la
inserción laboral puede verse afectada por segregación ocupacional, brechas salariales y
responsabilidades de cuidado. Por ello, la pertinencia universitaria debe incorporar
enfoque de equidad, no solo productividad.
El seguimiento a graduados constituye una herramienta imprescindible para reducir el
desajuste. Las universidades requieren conocer cuánto tardan sus egresados en
insertarse, en qué sectores trabajan, qué porcentaje labora en áreas relacionadas con su
carrera, qué ingresos perciben, qué competencias consideran insuficientes y qué
retroalimentación ofrecen los empleadores. Sin sistemas de seguimiento, la
actualización curricular se basa en percepciones parciales. La información de graduados
115
permitiría construir indicadores por carrera, cohorte y territorio, útiles para acreditación,
rediseño curricular y orientación vocacional.
La discusión sobre capital humano debe complementarse con la teoría de señalización.
En mercados laborales con información imperfecta, el título universitario puede actuar
como señal, pero la señal pierde fuerza si los empleadores perciben heterogeneidad
elevada en la calidad de programas, habilidades prácticas o experiencia de egresados
(Spence, 1973). Por ello, las universidades deben fortalecer mecanismos que hagan
observables las competencias, tales como portafolios, certificaciones, proyectos
aplicados, prácticas evaluadas, investigación formativa y participación en retos con
empresas. La empleabilidad mejora cuando las capacidades pueden demostrarse, no solo
declararse.
La digitalización añade una presión adicional. Carreras tradicionalmente consolidadas
requieren incorporar análisis de datos, gestión de información, automatización,
herramientas digitales y alfabetización tecnológica. La baja demanda estudiantil de
algunas áreas como Desarrollo Web, reportada por SENESCYT en periodos
determinados, debe interpretarse con cautela, pero abre una pregunta relevante sobre
brechas entre aspiraciones juveniles y oportunidades futuras (SENESCYT, 2025). La
orientación universitaria no debería dirigir a todos hacia carreras tecnológicas, pero
integrar competencias digitales transversales en todas las áreas profesionales.
La relación entre educación superior y productividad empresarial debe ser explícita.
Una economía con baja diversificación y alta informalidad puede limitar el uso de
capital humano avanzado. Por ello, aumentar graduados no basta si no crecen sectores
capaces de absorber conocimiento. El desajuste formativo puede interpretarse como una
falla de coordinación entre planificación educativa, información laboral, estrategias de
desarrollo productivo y decisiones individuales. Las universidades pueden mejorar su
116
pertinencia, pero la generación de empleos profesionales requiere inversión, innovación
y demanda empresarial por habilidades avanzadas.
La novedad científica del artículo radica en integrar evidencia laboral reciente, demanda
de carreras y teoría del desajuste en un marco aplicado al caso ecuatoriano. Aunque
existen estudios econométricos sobre desajuste educativo en Ecuador, todavía se
requiere mayor discusión específica sobre jóvenes universitarios, transición profesional
y pertinencia institucional. La contribución consiste en ordenar un problema complejo
para orientar investigaciones futuras con bases de datos individuales, encuestas a
egresados y modelos que relacionen carrera, ocupación, ingresos y habilidades.
Tabla 6. Propuesta de intervención para reducir el desajuste formativo
Eje de acción
Medida propuesta
Actor responsable
Resultado esperado
Información laboral
Publicar indicadores de
empleabilidad por
carrera, cohorte y
territorio
Universidades,
SENESCYT, INEC
Mejorar decisiones de
carrera y planificación
académica.
Pertinencia curricular
Actualizar mallas con
participación de
empleadores, graduados
y docentes
Universidades y consejos
académicos
Reducir brechas entre
formación y
requerimientos
profesionales.
Competencias digitales
Incorporar alfabetización
de datos, herramientas
digitales y pensamiento
computacional según
carrera
Facultades y unidades
curriculares
Aumentar adaptabilidad
frente a cambios
tecnológicos.
Prácticas formativas
Transformar prácticas
preprofesionales en
experiencias evaluadas
por resultados
Universidades, empresas
e instituciones públicas
Reducir brecha de
experiencia y mejorar
transición laboral.
Seguimiento a graduados
Crear observatorios de
inserción profesional con
encuestas periódicas
Universidades y redes
institucionales
Retroalimentar currículo
y acreditación con
evidencia.
Articulación productiva
Desarrollar proyectos
universidad empresa
vinculados a problemas
sectoriales
Sector productivo,
Estado y academia
Aumentar absorción de
capital humano y
generación de empleo
calificado.
Nota. Elaboración propia con base en la revisión documental de fuentes oficiales y literatura sobre capital
humano, desajuste educativo y empleabilidad.
117
La Tabla 6 sintetiza acciones que podrían transformar la empleabilidad en un indicador
de gestión universitaria. La publicación de indicadores por carrera permitiría que
aspirantes y familias conozcan información relevante antes de tomar decisiones
educativas. La actualización curricular con actores externos evitaría que los planes de
estudio se mantienen desconectados de cambios sectoriales. Las prácticas formativas
evaluadas reducirían el problema de experiencia laboral inicial, mientras que los
observatorios de graduados permitirían identificar brechas de manera continua. Estas
medidas no garantizan empleo, pero mejoran la correspondencia entre formación y
oportunidades.
La aplicación práctica de estas recomendaciones requiere gobernanza institucional. No
basta con agregar asignaturas aisladas de emprendimiento o tecnología, porque el
problema es curricular y sistémico. Cada carrera debería identificar perfiles de egreso
verificables, competencias críticas, escenarios ocupacionales y mecanismos de
evaluación auténtica. Esta evaluación debería incluir productos, proyectos, estudios de
caso, prácticas supervisadas y solución de problemas reales. De este modo, la formación
universitaria dejaría de centrarse solo en contenidos y avanzaría hacia evidencias de
desempeño profesional.
Las universidades también deben fortalecer la investigación sobre trayectorias laborales.
Un sistema nacional de seguimiento a graduados permitiría comparar carreras, regiones,
sectores y cohortes, siempre con resguardo ético de datos personales. Esta información
sería útil para acreditación, financiamiento, rediseño de oferta académica y orientación
vocacional. En ausencia de estos sistemas, los debates sobre carreras saturadas, carreras
rentables o carreras del futuro suelen basarse en percepciones parciales. La evidencia
permitiría pasar de opiniones institucionales a decisiones fundamentadas.
118
La política pública puede apoyar mediante incentivos a carreras estratégicas,
información sobre demanda laboral, articulación territorial y programas de primer
empleo profesional. No se recomienda cerrar carreras únicamente por baja
empleabilidad coyuntural, porque la función universitaria también incluye cultura,
investigación, pensamiento crítico y ciudadanía. Sin embargo, resulta necesario
revisar cupos, perfiles, prácticas y pertinencia cuando una carrera muestra persistente
baja correspondencia ocupacional. La planificación educativa debe equilibrar libertad de
elección, autonomía universitaria y responsabilidad social sobre resultados.
La participación del sector productivo debe ir más allá de solicitudes generales de
experiencia. Las empresas y organizaciones públicas deberían especificar habilidades
requeridas, colaborar en diseño de prácticas, participar en proyectos formativos y abrir
espacios de inserción temprana. La queja empresarial sobre falta de habilidades pierde
fuerza si no existe colaboración activa con las universidades. Del mismo modo, la
universidad pierde legitimidad si no escucha la evolución del trabajo. El vínculo debe
ser de corresponsabilidad, no de delegación unilateral.
Las limitaciones del estudio se relacionan con su carácter documental. No se estimó un
modelo econométrico propio, no se aplicaron encuestas a egresados y no se midió
correspondencia entre carrera y ocupación a nivel individual. Además, las fuentes
públicas disponibles no siempre permiten distinguir con precisión entre graduados
universitarios recientes y jóvenes con educación superior incompleta. Estas
restricciones impiden establecer causalidad directa, pero no reducen la utilidad del
análisis, porque el objetivo fue construir una base interpretativa para futuras
investigaciones empíricas.
La discusión sugiere varias líneas futuras. Una primera línea podría estimar modelos de
probabilidad de empleo adecuado para jóvenes con educación superior según área de
119
formación. Una segunda línea podría medir desajuste horizontal mediante encuestas a
graduados sobre relación entre carrera y ocupación. Una tercera línea podría analizar
brechas territoriales de empleabilidad profesional. Una cuarta línea podría estudiar
competencias digitales y transición laboral. Estas investigaciones permitirían pasar de
un diagnóstico documental a una agenda empírica robusta para universidades
ecuatorianas.
120
Conclusiones
El desajuste entre formación universitaria y empleabilidad juvenil en Ecuador
constituye un problema estructural que no puede explicarse únicamente por el
desempeño individual de los jóvenes ni por la oferta curricular de las universidades. La
evidencia revisada muestra que la inserción laboral profesional depende de la
interacción entre capital humano, calidad del empleo, estructura productiva, demanda
sectorial, experiencia laboral, habilidades efectivas y sistemas de información. La
educación superior conserva valor como mecanismo de movilidad social, pero su
retorno económico se debilita cuando el mercado no utiliza adecuadamente las
competencias adquiridas.
Los indicadores laborales recientes muestran que la principal restricción del mercado
ecuatoriano se relaciona con la calidad del empleo. En diciembre de 2025, el empleo
adecuado nacional fue 37,1 % y el subempleo fue 17,4 %, mientras que para jóvenes de
18 a 29 años el desempleo fue 6,9 %, el empleo adecuado 37,3 % y el subempleo 21,1
% (INEC, 2025a, 2025b). Estos datos permiten concluir que la juventud enfrenta
mayores barreras de inserción, especialmente cuando se considera la transición hacia
empleos estables, protegidos y compatibles con la formación profesional.
La evidencia ecuatoriana sobre desajuste educativo y de habilidades indica que el
problema tiene consecuencias salariales y distributivas. El estudio de De La Torre y Del
Pozo (2025) muestra que los desajustes se asocian con factores territoriales, étnicos,
etarios y ocupacionales, y que la subcalificación genera penalizaciones salariales entre
menos 10 % y menos 16 %. Esta conclusión refuerza la necesidad de observar no solo
cuántos jóvenes acceden a educación superior, sino qué habilidades desarrollan, dónde
trabajan, cuánto ganan y si su ocupación corresponde a su formación.
121
La demanda de carreras reportada por SENESCYT evidencia una concentración de
preferencias en áreas tradicionales, como Medicina, Derecho, Educación Básica e
Inicial y Administración de Empresas (SENESCYT, 2025). Esta información no implica
que dichas carreras carezcan de relevancia, pero plantea la necesidad de fortalecer
orientación vocacional, información laboral y análisis de pertinencia. Las decisiones
educativas requieren datos sobre trayectorias ocupacionales, ingresos, campos
emergentes y demanda territorial, porque la elección de carrera afecta tanto el proyecto
individual como la eficiencia del sistema educativo.
Las universidades pueden reducir el desajuste mediante políticas internas de
seguimiento a graduados, actualización curricular, prácticas preprofesionales de calidad,
integración de competencias digitales, evaluación por resultados y vinculación con
sectores productivos. Estas medidas deben aplicarse con evidencia y continuidad, no
como respuestas aisladas ante presiones externas. La pertinencia universitaria requiere
gobernanza académica, participación de empleadores, retroalimentación de egresados y
lectura constante de transformaciones productivas.
La política pública debe acompañar el proceso con sistemas de información integrados
entre educación superior y mercado laboral. Se recomienda construir observatorios
nacionales y universitarios de empleabilidad, con indicadores por carrera, cohorte,
territorio, sexo, sector económico, ingresos y correspondencia ocupacional. Estos
sistemas permitirían mejorar la planificación de cupos, orientar a estudiantes, diseñar
programas, identificar brechas de habilidades y evaluar resultados de manera
transparente. La información pública reduciría decisiones educativas basadas en
percepciones incompletas.
La principal limitación del artículo es su carácter documental y descriptivo. No se
estimó un modelo causal ni se levantó información primaria con egresados o
122
empleadores. Por ello, las conclusiones deben interpretarse como una síntesis crítica de
evidencia disponible y no como medición definitiva de todas las dimensiones del
desajuste. Sin embargo, el valor académico del estudio reside en integrar teoría, datos
oficiales y propuestas institucionales, lo cual permite formular una agenda de
investigación y acción para universidades ecuatorianas.
Como futuras líneas de investigación, se recomienda estudiar la correspondencia entre
carrera y ocupación mediante encuestas a graduados, estimar retornos laborales por área
de formación, analizar diferencias territoriales de empleabilidad profesional y evaluar el
efecto de prácticas preprofesionales sobre la inserción laboral. También resulta
pertinente investigar la influencia de competencias digitales, certificaciones
complementarias y redes profesionales en la transición educación empleo.
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126
Anexos
Anexo 1. Matriz de revisión bibliográfica
Fuente
Tipo de aporte
Uso dentro del artículo
Becker y Mincer
Teoría del capital humano
Fundamentan la relación entre
educación, productividad e
ingresos.
Spence
Teoría de la señalización
Explica el título universitario
como señal de productividad
potencial.
Allen y van der Velden, Quintini,
McGuinness et al.
Desajuste educativo y de
habilidades
Permiten distinguir desajuste
vertical, horizontal y de
competencias.
INEC
Datos laborales nacionales y
juveniles
Sustenta cifras de empleo,
desempleo, subempleo e ingresos.
SENESCYT
Demanda de carreras
Permite vincular preferencias de
ingreso con pertinencia
universitaria.
OIT, UNESCO, Banco Mundial y
CEPAL
Contexto internacional y regional
Sitúan el caso ecuatoriano dentro
de debates globales sobre
juventud, educación y empleo.
Nota. Elaboración propia con base en las referencias bibliográficas del artículo.
Anexo 2. Matriz operativa de indicadores para futuros estudios
Indicador
Definición operativa
Fuente posible
Correspondencia carrera empleo
Porcentaje de graduados cuyo
empleo se relaciona directamente
con la carrera estudiada
Encuesta a graduados y registros
institucionales.
Tiempo de inserción
Meses transcurridos entre
graduación y primer empleo
remunerado
Encuesta a graduados.
Empleo adecuado profesional
Ocupación con jornada, ingreso y
funciones compatibles con
formación
Encuesta a graduados y ENEMDU
si hay variables disponibles.
Brecha de habilidades
Diferencia entre competencias
declaradas y competencias
requeridas por empleadores
Encuestas a graduados y
entrevistas a empleadores.
Ingreso inicial
Ingreso mensual del primer
empleo profesional, medido por
rangos
Encuesta a graduados.
Continuidad laboral
Permanencia en empleo
relacionado durante el primer año
posterior a graduación
Encuesta longitudinal o
seguimiento institucional.
Nota. La matriz puede adaptarse para estudios por carrera, facultad, universidad o territorio.
127