Factores predictivos de rerrotura tras la reparación artroscópica del
manguito rotador una revisión sistemática
Predictive factors for retear after arthroscopic rotator cuff repair a systematic
review
Fatores preditivos de nova ruptura após o reparo artroscópico do manguito
rotador uma revisão sistemática
Erik Fabrizio Noriega Moreno
Universidad Católica Santiago de Guayaquil
Médico general.
Ecuador
medicina y salud
erik.noriega@cu.ucsg.edu.ec
https://orcid.org/0009-0006-5318-3236
Forma de citación en APA, séptima edición.
Noriega, E. (2026).Factores predictivos de rerrotura tras la reparación artroscópica del manguito
rotador una revisión sistemática. Revista Ibero Research, 1(7), 116 - 153.
Fecha
de
presentación:
30/08/2026
Fecha
de
aceptación:
01/09/2026
Fecha
de
publicación:
02/09/2026
116
Resumen
La rerrotura constituye una de las principales limitaciones estructurales después de la
reparación artroscópica del manguito rotador y su aparición responde a la interacción de
condiciones del paciente, características de la lesión, calidad musculotendinosa y
morfología del hombro. El objetivo consistió en identificar y sintetizar los factores
predictivos asociados con falla estructural posterior a la reparación artroscópica. Se
desarrolló una revisión sistemática orientada por PRISMA 2020, con una estrategia
basada en PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, Embase y Cochrane Library,
mediante términos relacionados con rotator cuff repair, retear, prognostic factors, fatty
infiltration, tear size, tendon retraction, diabetes, smoking y variables radiológicas. La
síntesis mostró mayor consistencia para edad avanzada, tamaño de la rotura, retracción
tendinosa, infiltración grasa y atrofia muscular; diabetes mellitus y tabaquismo
destacaron como factores potencialmente modificables, mientras que la distancia
acromiohumeral y el ángulo crítico del hombro aportaron información complementaria.
Se concluyó que la predicción clínica debe integrar múltiples variables y evitar
decisiones basadas en un único marcador, favoreciendo estratificación preoperatoria,
optimización de riesgos modificables y seguimiento individualizado.
Palabras clave: cicatrización tendinosa; falla estructural; infiltración grasa; factores
pronósticos; riesgo posoperatorio.
117
Abstract
Retear is one of the main structural limitations after arthroscopic rotator cuff repair, and
its occurrence results from the interaction of patient-related conditions, lesion
characteristics, muscle-tendon quality, and shoulder morphology. The objective was to
identify and synthesize predictive factors associated with structural failure after
arthroscopic repair. A systematic review guided by PRISMA 2020 was developed, using
a strategy based on PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, Embase, and the
Cochrane Library, with terms related to rotator cuff repair, retear, prognostic factors,
fatty infiltration, tear size, tendon retraction, diabetes, smoking, and radiological
variables. The synthesis showed greater consistency for advanced age, tear size, tendon
retraction, fatty infiltration, and muscle atrophy; diabetes mellitus and smoking stood
out as potentially modifiable factors, whereas acromiohumeral distance and critical
shoulder angle provided complementary information. It was concluded that clinical
prediction should integrate multiple variables and avoid decisions based on a single
marker, supporting preoperative risk stratification, optimization of modifiable factors,
and individualized follow-up.
Keywords: tendon healing; structural failure; fatty infiltration; prognostic factors;
postoperative risk.
118
Resumo
A nova ruptura constitui uma das principais limitações estruturais após o reparo
artroscópico do manguito rotador, e sua ocorrência resulta da interação entre condições
do paciente, características da lesão, qualidade musculotendínea e morfologia do ombro.
O objetivo foi identificar e sintetizar os fatores preditivos associados à falha estrutural
após o reparo artroscópico. Desenvolveu-se uma revisão sistemática orientada pelo
PRISMA 2020, com estratégia baseada em PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of
Science, Embase e Cochrane Library, empregando termos relacionados a rotator cuff
repair, retear, prognostic factors, fatty infiltration, tear size, tendon retraction, diabetes,
smoking e variáveis radiológicas. A síntese mostrou maior consistência para idade
avançada, tamanho da ruptura, retração tendínea, infiltração gordurosa e atrofia
muscular; diabetes mellitus e tabagismo destacaram-se como fatores potencialmente
modificáveis, enquanto a distância acromioumeral e o ângulo crítico do ombro
forneceram informação complementar. Concluiu-se que a predição clínica deve integrar
múltiplas variáveis e evitar decisões baseadas em um único marcador, favorecendo
estratificação pré-operatória, otimização de riscos modificáveis e acompanhamento
individualizado.
Palavras-chave: cicatrização tendínea; falha estrutural; infiltração gordurosa; fatores
prognósticos; risco pós-operatório.
Introducción
119
Las roturas del manguito rotador representan una causa frecuente de dolor, debilidad y
limitación funcional del hombro en población adulta, con una carga clínica que aumenta
progresivamente a medida que se acumulan cambios degenerativos relacionados con la
edad. La reparación artroscópica se consolidó como una alternativa habitual para
restablecer la continuidad tendinosa, tratar lesiones asociadas y favorecer recuperación
funcional, aunque la integridad anatómica no siempre se mantiene durante el
seguimiento y la rerrotura continúa condicionando la calidad del resultado estructural.
La magnitud del problema se aprecia en la variabilidad de tasas comunicadas entre
series y revisiones, determinada por diferencias en edad, tamaño de lesión, técnica
quirúrgica, método de imagen y duración del seguimiento. Diebold et al. estimaron una
tasa global cercana al 22,1 % al analizar 38 estudios y 3.072 pacientes, además de
demostrar un incremento progresivo del riesgo conforme avanza la edad, hallazgo que
convirtió esta variable en uno de los predictores clínicos más reproducibles de falla
posterior a la reparación (1).
Una síntesis posterior de tasas de rerrotura confirmó que la integridad del tendón
depende de múltiples componentes y que la comparación entre estudios exige
considerar el momento de la evaluación, la técnica de reparación y el tamaño inicial de
la lesión. La revisión de Longo et al. mostró la persistencia de heterogeneidad entre
estudios de reparación del manguito rotador y reforzó la necesidad de interpretar la falla
estructural como un resultado complejo, no reducible a un único determinante biológico
o técnico (2).
La identificación de factores predictivos adquirió relevancia porque permite trasladar la
evidencia desde la descripción de tasas globales hacia la estimación individual de
riesgo. El metaanálisis de Wu et al. integró diferentes variables relacionadas con
rerrotura y señaló asociaciones clínicas, anatómicas y radiológicas que pueden ser
120
utilizadas durante la planificación preoperatoria, mientras que revisiones más recientes
han reforzado el peso de la calidad tisular y de la magnitud de la lesión como
componentes centrales de la cicatrización (3).
Entre los elementos estructurales, el tamaño de la rotura, la retracción tendinosa y la
infiltración grasa muestran especial consistencia. Darbandi et al. sintetizaron evidencia
reciente y destacaron precisamente estas tres variables como factores significativos para
rerrotura después de reparación artroscópica, lo cual resulta coherente con la relación
biológica existente entre cronicidad, menor movilidad del tendón, degeneración
muscular y tensión requerida para lograr la reinserción anatómica (4).
La reparabilidad y el riesgo de falla comparten varios determinantes, aunque
representan resultados diferentes y no deben considerarse equivalentes. Hsu et al.
identificaron variables asociadas con la posibilidad de reparación de roturas del
manguito, incluyendo características anatómicas y degenerativas que también participan
en la estabilidad de la reparación durante el seguimiento; esta convergencia indica que
la evaluación preoperatoria debe contemplar simultáneamente la factibilidad técnica de
la reinserción y la probabilidad biológica de cicatrización (5).
La necesidad de integrar variables impulsó el desarrollo de herramientas predictivas
multicomponente. El Rotator Cuff Healing Index propuesto por Kwon et al. constituye
un ejemplo de aproximación clínica que combina factores preoperatorios para estimar el
riesgo de falta de cicatrización, enfoque que supera la interpretación aislada de la edad o
del tamaño de lesión y que facilita una comunicación más precisa del pronóstico,
siempre que la puntuación se utilice como apoyo y no como sustituto del juicio clínico
(6).
La magnitud de la lesión mantiene una asociación estrecha con la falla estructural,
especialmente cuando la rotura compromete múltiples tendones, presenta gran
121
retracción o requiere movilización extensa. En una serie de 1.000 reparaciones
consecutivas, Le et al. analizaron factores relacionados con rerrotura y demostraron la
utilidad de integrar características del paciente y de la lesión para explicar la
variabilidad de la cicatrización, perspectiva que continúa siendo consistente con la
literatura contemporánea (7).
La evidencia acumulada también ha mostrado que integridad anatómica y resultado
clínico no son conceptos idénticos. McElvany et al. revisaron los factores vinculados
con integridad de la reparación y desenlaces clínicos, evidenciando que una falla
estructural puede coexistir con mejoría sintomática y funcional; por ello, la rerrotura
debe considerarse un desenlace relevante para fuerza, durabilidad y pronóstico, pero su
presencia no implica necesariamente ausencia absoluta de beneficio clínico (8).
Las roturas grandes y masivas constituyen un escenario particularmente complejo
porque concentran retracción, peor calidad tendinosa, infiltración grasa y atrofia. Chung
et al. analizaron resultados de reparación artroscópica en roturas masivas y observaron
que la falla de cicatrización y la función posoperatoria están influenciadas por
características estructurales y musculares, mientras que Sugaya et al. mostraron la
importancia del control por imagen para diferenciar resultado clínico de integridad
anatómica (9,10).
Las primeras series de reparación artroscópica de roturas extensas ya advertían que la
restauración anatómica podía deteriorarse durante el seguimiento pese a una mejoría
clínica inicial. Galatz et al. documentaron el comportamiento de reparaciones grandes y
masivas y contribuyeron a establecer la necesidad de evaluar la integridad con métodos
de imagen, especialmente en pacientes con lesión avanzada, debido a que la extensión
de la rotura y la calidad del tejido condicionan el mantenimiento de la reparación (11).
122
La infiltración grasa representa un marcador de cronicidad con implicaciones sobre
fuerza, calidad muscular y capacidad de recuperación. Goutallier et al. demostraron la
relevancia de la degeneración grasa para resultados anatómicos y funcionales después
de reparación, mientras que Gladstone et al. señalaron que la infiltración grasa y la
atrofia tienden a persistir y se relacionan con peor función cuando se encuentran en
grados avanzados, lo que limita la reversibilidad de los cambios musculares
establecidos (12,13).
La fisiopatología de estas alteraciones incluye cambios musculares que aparecen
después de la pérdida de continuidad tendinosa y que pueden progresar con la demora
en la reparación. Los experimentos y observaciones estructurales de Gerber et al.
mostraron que la liberación tendinosa y el retraso de la reparación modifican la
arquitectura muscular, proporcionando una base biológica para comprender por qué la
retracción crónica y la degeneración muscular reducen el potencial de recuperación aun
cuando se consiga una reparación técnicamente adecuada (14).
La retracción tendinosa se evalúa con frecuencia mediante la clasificación de Patte, que
permite ordenar el desplazamiento medial del tendón y aporta una referencia
reproducible para estimar severidad (15). La atrofia puede valorarse con resonancia
magnética mediante medidas cuantitativas o signos estructurales; los trabajos de Zanetti
et al. y Thomazeau et al. contribuyeron a establecer herramientas de valoración del
volumen muscular y de la atrofia del supraespinoso, variables que complementan la
evaluación de infiltración grasa (16,17).
Además de las características intrínsecas de la lesión, la morfología ósea del hombro
puede modificar la distribución de cargas. Garcia et al. encontraron asociación entre un
ángulo crítico del hombro elevado y mayor riesgo de rerrotura, aunque la literatura no
ha mostrado uniformidad absoluta y su capacidad predictiva parece menor que la
123
observada para tamaño de rotura, retracción e infiltración grasa (18). Revisiones
posteriores han mantenido interés en esta relación biomecánica y en su utilidad como
variable complementaria (19).
Las comorbilidades metabólicas adquieren relevancia porque pueden modificar la
calidad biológica de la cicatrización. Hong et al. encontraron peores resultados
estructurales en pacientes con diabetes dentro de un metaanálisis, mientras que estudios
clínicos también han descrito diferencias funcionales y de integridad en presencia de
alteración glucémica (20,21). La importancia práctica radica en que el control
metabólico es susceptible de intervención y puede incorporarse a la preparación
perioperatoria.
La relación entre estructura y función debe interpretarse con cautela. Cho et al.
comunicaron que algunos pacientes mantienen mejores resultados clínicos a pesar de
presentar falla estructural, fenómeno que puede explicarse por reducción del dolor,
mejor balance muscular residual o cambios en la mecánica del hombro (22). En
consecuencia, la predicción de rerrotura es útil para estimar riesgo anatómico, orientar
seguimiento y ajustar expectativas, pero no debe utilizarse como criterio único para
negar una reparación potencialmente beneficiosa.
El tabaquismo constituye otro factor modificable de interés por su impacto sobre
perfusión tisular, oxigenación y reparación de la interfaz tendón-hueso. Fan et al.
sintetizaron evidencia que relaciona tabaquismo con peores desenlaces estructurales
después de reparación del manguito, mientras que Baumgarten et al. documentaron una
asociación entre consumo de cigarrillos y patología del manguito rotador, apoyando la
recomendación de incorporar suspensión del tabaco como componente de optimización
perioperatoria (23,24).
124
La cicatrización resulta de la interacción entre biología, mecánica y rehabilitación.
Revisiones clínicas han enfatizado que factores del paciente, características del desgarro
y condiciones de la reparación deben analizarse conjuntamente para comprender el
pronóstico (25). Estudios de reparación en doble fila y cohortes con seguimiento por
ultrasonografía también han identificado variables preoperatorias e intraoperatorias
asociadas con integridad, lo que refuerza la utilidad de modelos multivariables frente a
predictores aislados (26,27).
Una revisión sistemática de factores pronósticos confirmó que la variabilidad de
resultados no puede explicarse únicamente por la técnica quirúrgica y que la calidad del
tejido, el tamaño de lesión y las condiciones del paciente conservan una contribución
relevante (28). En este contexto, el problema científico radica en determinar cuáles
factores muestran asociaciones suficientemente consistentes para incorporarse a una
valoración clínica estructurada y cuáles deben interpretarse como información
complementaria por la heterogeneidad de la evidencia.
La justificación de esta revisión se sustenta en la necesidad de ordenar la evidencia
disponible en un marco clínicamente aplicable, diferenciando factores estructurales,
musculares, metabólicos y morfológicos, así como variables potencialmente
modificables. El objetivo general consistió en identificar y sintetizar los principales
factores predictivos de rerrotura después de la reparación artroscópica del manguito
rotador; de manera específica, se buscó comparar la consistencia de las asociaciones,
describir su fundamento clínico y radiológico, y establecer su utilidad para
estratificación preoperatoria y seguimiento individualizado.
Metodología
125
La investigación se estructuró como una revisión sistemática de evidencia pronóstica
orientada a factores asociados con rerrotura después de reparación artroscópica del
manguito rotador. El proceso metodológico se organizó conforme a los principios de
transparencia propuestos por PRISMA 2020, cuya finalidad consiste en hacer explícitos
los criterios de identificación, selección, evaluación y síntesis de estudios en revisiones
sistemáticas, sin asumir homogeneidad entre diseños ni justificar un metaanálisis
cuando los datos no permiten combinar efectos de manera válida (29).
La pregunta de investigación se formuló mediante una adaptación del esquema PICO
para estudios pronósticos. La población estuvo constituida por pacientes con rotura del
manguito rotador sometidos a reparación artroscópica; la exposición correspondió a
factores clínicos, anatómicos, metabólicos, musculares y radiológicos; la comparación
se estableció entre reparaciones con integridad estructural y reparaciones con rerrotura;
el desenlace principal fue la falla estructural confirmada mediante resonancia magnética
o ultrasonografía durante el seguimiento posoperatorio.
La estrategia bibliográfica se diseñó para PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science,
Embase y Cochrane Library, complementada con revisión de referencias de artículos de
síntesis y estudios clínicos relevantes. Se utilizaron términos libres y equivalentes
MeSH relacionados con “rotator cuff repair”, “arthroscopic rotator cuff repair”, “retear”,
“re-tear”, “repair failure”, “structural failure”, “risk factors”, “prognostic factors” y
“predictors”, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR según la
sintaxis de cada base.
La búsqueda temática se amplió con términos específicos para los predictores de interés,
entre ellos “fatty infiltration”, “fatty degeneration”, “tear size”, “tendon retraction”,
“muscle atrophy”, “diabetes mellitus”, “smoking”, “obesity”, “critical shoulder angle” y
“acromiohumeral distance”. La selección priorizó literatura revisada por pares,
126
revisiones sistemáticas, metaanálisis, cohortes pronósticas y estudios de resultados
estructurales que permitieran relacionar al menos una de estas variables con integridad
de la reparación.
Los criterios de inclusión consideraron estudios en pacientes sometidos a reparación
artroscópica del manguito rotador con evaluación posterior de integridad mediante
resonancia magnética o ultrasonografía, investigaciones observacionales o pronósticas
que analizaran factores asociados con rerrotura, revisiones sistemáticas y metaanálisis
pertinentes, así como publicaciones en español o inglés con información suficiente para
caracterizar el predictor y el desenlace. Se incorporaron estudios clásicos cuando
sustentaban clasificaciones, medidas de imagen o conceptos fundamentales todavía
utilizados en la práctica clínica.
Los criterios de exclusión abarcaron estudios exclusivamente biomecánicos sin
correlación clínica, investigaciones en animales cuando no aportaban directamente a la
interpretación del predictor en humanos, reparaciones abiertas sin resultados
diferenciados, cirugía de revisión cuando no era posible separar la cohorte primaria,
estudios sin verificación estructural, cartas al editor, editoriales, resúmenes sin texto
completo y publicaciones que no proporcionaran información pertinente sobre
predicción de falla o cicatrización.
La información fue organizada en una matriz de extracción que incluyó autor, año, país
cuando estuvo disponible, diseño, tamaño muestral cuando fue informado en la fuente
base, características de la lesión, método de evaluación estructural, edad, retracción,
infiltración grasa, atrofia muscular, diabetes, tabaquismo, índice de masa corporal,
ángulo crítico del hombro, distancia acromiohumeral, duración del seguimiento,
definición de rerrotura y medida de asociación cuando la publicación la comunicaba de
forma verificable.
127
La calidad metodológica se consideró de acuerdo con el diseño de la evidencia. Para
estudios pronósticos se contemplaron los dominios de QUIPS, particularmente
selección de participantes, medición del factor pronóstico, medición del desenlace,
control de confusión, pérdidas durante el seguimiento y reporte estadístico; para
revisiones sistemáticas se consideraron criterios compatibles con AMSTAR 2. La
síntesis final no asignó puntuaciones numéricas artificiales a estudios cuando la
publicación original no aportaba información suficiente para hacerlo.
La heterogeneidad clínica y metodológica esperada entre estudios se consideró una
condición central del análisis. Diferencias en tamaño de rotura, número de tendones,
técnica de reparación, protocolos de rehabilitación, tiempo de seguimiento, método de
imagen y definición de rerrotura podían modificar las tasas observadas; por esta razón,
la revisión se orientó hacia una síntesis cualitativa y comparativa de factores
pronósticos, evitando calcular efectos combinados o estimadores globales adicionales
cuando no existían datos homogéneos disponibles.
Para la organización analítica, los predictores se agruparon en cuatro dominios:
características del paciente, características de la lesión, calidad muscular y tendinosa, y
variables morfológicas o radiológicas. Dentro del primer dominio se incluyeron edad,
diabetes mellitus, tabaquismo y obesidad; en el segundo se consideraron tamaño de
rotura y retracción; en el tercero se incorporaron infiltración grasa y atrofia; y en el
cuarto se analizaron distancia acromiohumeral y ángulo crítico del hombro.
La rehabilitación se interpretó como un componente contextual que puede modificar la
carga aplicada sobre la reparación, aunque no se trató como predictor principal dentro
de las tablas de síntesis. Las recomendaciones de rehabilitación descritas en revisiones
clínicas señalan la necesidad de equilibrar protección biológica y recuperación
progresiva del movimiento, especialmente cuando el riesgo estructural es elevado
128
(30,31). Esta consideración permitió contextualizar la utilidad clínica de la
estratificación de riesgo sin convertir el artículo en una comparación de protocolos
rehabilitadores.
La evolución funcional tampoco se utilizó como sinónimo de integridad estructural.
Estudios longitudinales han mostrado que la función puede mejorar pese a alteraciones
en la continuidad tendinosa, por lo que el desenlace primario se mantuvo centrado en
rerrotura o falla estructural documentada por imagen (32). De forma complementaria, se
consideró la superposición entre patología tendinosa y muscular como un elemento que
puede explicar parte de la variabilidad observada entre lesiones de similar tamaño (33).
La actualización de la evidencia incorporó publicaciones recientes de síntesis cuando
aportaban información sobre incidencia o factores de riesgo en población adulta y de
mayor edad. La revisión de Wang et al. publicada en 2026 se consideró dentro del
panorama contemporáneo por su enfoque en incidencia y factores asociados con
rerrotura después de reparación artroscópica en pacientes de edad media y avanzada,
manteniendo la interpretación dentro de los límites de los datos comunicados por la
fuente (34).
No se generaron datos de pacientes, valores de laboratorio, porcentajes ni estimadores
de efecto que no estuvieran informados en las fuentes utilizadas. Los gráficos
presentados se construyeron a partir de recuentos descriptivos derivados de la
clasificación explícita de los factores y de la composición bibliográfica del corpus
analizado; por tanto, su finalidad fue representar la estructura de la evidencia y no
sustituir un metaanálisis. Esta decisión metodológica permitió mantener trazabilidad
entre la información presentada y las publicaciones utilizadas.
Resultados
129
La síntesis evidenció que la rerrotura después de reparación artroscópica presenta un
comportamiento multifactorial y que los predictores con mayor consistencia se
concentran en variables estructurales y musculares. Edad, tamaño de rotura, retracción,
infiltración grasa y atrofia se repiten en estudios pronósticos y revisiones, mientras que
diabetes y tabaquismo adquieren importancia adicional por su potencial de
modificación. Las variables morfológicas aportan información complementaria, aunque
muestran menor uniformidad entre publicaciones.
La evidencia seleccionada incluyó revisiones sistemáticas, metaanálisis, cohortes
pronósticas, estudios de resultados estructurales y trabajos metodológicos o de imagen
utilizados para definir variables. La Tabla 1 resume publicaciones clave que sustentan
los principales ejes de la revisión; no pretende sustituir la totalidad de la bibliografía,
sino mostrar cómo diferentes diseños convergen en la identificación de edad, magnitud
de la lesión, degeneración muscular, comorbilidades y características biomecánicas
como componentes del riesgo.
Tabla 1. Estudios clave y contribución principal a la predicción de rerrotura
Estudio
Diseño
Factor/eje
Contribución principal
Diebold et al., 2017 (1)
Revisión sistemática y
metaanálisis
Edad
38 estudios y 3.072
pacientes; tasa global de
rerrotura aproximada de
22,1 % y aumento
progresivo del riesgo
con la edad.
Longo et al., 2021 (2)
Revisión sistemática y
metaanálisis
Tasa de rerrotura
Confirmó amplia
variabilidad de rerrotura
según población,
características de lesión,
técnica y seguimiento.
Wu et al., 2021 (3)
Metaanálisis y revisión
sistemática
Factores de riesgo
Integró factores clínicos
y estructurales asociados
con falla posterior a
reparación artroscópica.
Darbandi et al., 2025 (4)
Revisión sistemática
Tejido y lesión
Destacó infiltración
grasa, tamaño de rotura
y retracción como
factores significativos
de rerrotura.
130
Estudio
Diseño
Factor/eje
Contribución principal
Hsu et al., 2024 (5)
Revisión sistemática y
metaanálisis
Reparabilidad
Identificó características
estructurales y
degenerativas
vinculadas con
posibilidad de
reparación.
Kwon et al., 2019 (6)
Estudio pronóstico
Modelo multivariable
Propuso un índice
preoperatorio para
estimar la probabilidad
de cicatrización del
manguito.
Le et al., 2014 (7)
Cohorte de 1.000
reparaciones
Predictores de rerrotura
Mostró la utilidad de
combinar características
del paciente y de la
lesión para explicar el
riesgo.
Hong et al., 2020 (20)
Metaanálisis
Diabetes mellitus
Describió peores
resultados estructurales
en pacientes con
diabetes después de
reparación.
Fan et al., 2021 (23)
Revisión sistemática y
metaanálisis
Tabaquismo
Relacionó tabaquismo
con peores desenlaces
clínicos y estructurales.
Garcia et al., 2017 (18)
Estudio clínico
Ángulo crítico del
hombro
Encontró asociación
entre valores elevados
del ángulo crítico y
riesgo de rerrotura.
Fuente: elaboración propia con base en las referencias 1-7, 18, 20 y 23.
La Tabla 1 muestra que la predicción de rerrotura no depende de una única línea de
evidencia. Los estudios de síntesis aportan consistencia para factores repetidos en
múltiples cohortes, mientras que los estudios pronósticos permiten observar la
interacción de variables a nivel individual. La presencia de revisiones específicas sobre
edad, diabetes, tabaquismo y características estructurales facilita diferenciar predictores
de elevada reproducibilidad de variables cuya asociación permanece condicionada por
el diseño y la población analizada.
La organización de los factores en dominios clínicos permite apreciar dónde se
concentra la información útil para una evaluación preoperatoria. Las características del
paciente aportan el mayor número de variables consideradas, aunque la severidad de la
lesión y la calidad musculotendinosa muestran asociaciones más consistentes con falla
131
estructural. El Gráfico 1 representa el número de factores sintetizados dentro de cada
dominio y refleja la necesidad de combinar información clínica con resonancia
magnética y evaluación morfológica.
Gráfico 1. Distribución de los factores predictivos por dominio clínico
Fuente: elaboración propia con base en la clasificación de factores utilizada en la revisión (1-28,34).
El Gráfico 1 evidencia cuatro factores relacionados directamente con el paciente, dos
vinculados con la magnitud anatómica de la lesión, dos asociados con el estado
muscular o tendinoso y dos variables radiológicas o morfológicas. La mayor cantidad de
factores en el dominio del paciente no implica que este grupo posea mayor capacidad
predictiva; la evidencia cualitativa favorece especialmente tamaño de rotura, retracción
e infiltración grasa, por lo que el recuento debe interpretarse como distribución temática
y no como ponderación de efectos.
La segunda síntesis se orientó a comparar los diez factores principales según la
consistencia descrita en el documento base y en la evidencia complementaria. La
asociación se expresó de forma cualitativa para evitar transformar resultados
heterogéneos en una medida numérica inexistente. La Tabla 2 integra el nivel de
asociación, la interpretación clínica y el carácter potencialmente modificable, con
132
énfasis en aquellos componentes que pueden ser optimizados antes o después de la
cirugía.
Tabla 2. Síntesis cualitativa de los principales factores asociados con rerrotura
Factor
Asociación
Interpretación
Modificable
Edad avanzada
Alta
Menor potencial
reparativo y mayor
coexistencia de
degeneración
No
Tamaño de la rotura
Alta
Mayor tensión,
compromiso de más
tendones y peor calidad
tisular
No
Retracción tendinosa
Alta
Menor movilidad y
mayor tensión necesaria
para reinserción
No
Infiltración grasa
Alta
Marcador de cronicidad
y deterioro muscular
No
Atrofia muscular
Alta
Menor volumen
funcional y peor
reparabilidad
No
Diabetes mellitus
Moderada-alta
Alteración metabólica
de la cicatrización
tendón-hueso
Sí, parcialmente
Tabaquismo
Moderada-alta
Menor perfusión y
condiciones biológicas
desfavorables
Distancia
acromiohumeral
Moderada
Indicador indirecto de
insuficiencia crónica y
migración superior
No
Ángulo crítico del
hombro
Moderada
Marcador morfológico
de distribución de carga
No
Obesidad
Variable
Interacción metabólica,
funcional y mecánica
Sí, parcialmente
Fuente: elaboración propia con base en las referencias 1-28 y 34.
La Tabla 2 concentra las asociaciones más fuertes en variables relacionadas con
cronicidad y severidad de la lesión. El tamaño, la retracción y la infiltración grasa
representan dimensiones diferentes de un mismo proceso degenerativo y tienden a
coexistir, por lo que su interpretación aislada puede subestimar el riesgo acumulado.
Diabetes y tabaquismo presentan una relevancia distinta porque, además de asociarse
con peores condiciones de cicatrización, permiten intervención clínica antes de la
reparación y durante el seguimiento.
133
La distribución de los niveles cualitativos confirma que la mayor parte de los factores
seleccionados se ubica en las categorías de asociación alta o moderada-alta. El Gráfico 2
resume esta clasificación sin convertirla en un estimador cuantitativo de riesgo; cada
barra representa el número de factores incluidos en una categoría de consistencia, de
acuerdo con la síntesis realizada a partir de estudios pronósticos, metaanálisis y
revisiones sistemáticas.
Gráfico 2. Consistencia cualitativa de la asociación con rerrotura
Fuente: elaboración propia a partir de la síntesis cualitativa presentada en la Tabla 2.
El Gráfico 2 muestra cinco factores clasificados con asociación alta, dos con asociación
moderada-alta, dos con asociación moderada y uno con asociación variable. Esta
distribución refuerza la prioridad clínica de la evaluación estructural y muscular, pero
también indica que el perfil de riesgo no queda completo sin considerar comorbilidades
y morfología. La categoría variable asignada a obesidad refleja la menor uniformidad de
la literatura frente a los predictores estructurales más consistentes.
La resonancia magnética constituye una herramienta central porque permite examinar
simultáneamente tamaño de la lesión, retracción, infiltración grasa y atrofia, además de
aportar información para planificación quirúrgica. La radiografía puede complementar
134
el análisis con parámetros morfológicos, mientras que la ultrasonografía resulta útil para
valorar integridad durante el seguimiento. La Tabla 3 organiza las principales variables
de imagen y las clasificaciones o interpretaciones utilizadas en la literatura
seleccionada.
Tabla 3. Variables de imagen relevantes para estimación de riesgo estructural
Variable
Modalidad
Clasificación/medida
Utilidad pronóstica
Retracción tendinosa
Resonancia magnética
Clasificación de Patte
Estima desplazamiento
medial; grados
avanzados se relacionan
con menor movilidad y
mayor tensión.
Infiltración grasa
RM/TC según estudio
Clasificación de
Goutallier
Refleja degeneración
crónica; mayor grado se
asocia con peor
potencial estructural.
Atrofia del
supraespinoso
Resonancia magnética
Signo de la tangente /
medición muscular
Identifica pérdida de
volumen y complementa
la valoración de calidad
muscular.
Distancia
acromiohumeral
Radiografía/RM
Medición lineal
Una reducción marcada
puede reflejar migración
superior e insuficiencia
crónica.
Ángulo crítico del
hombro
Radiografía
Medición angular
Aporta información
sobre morfología
glenoidea-acromial y
distribución de carga.
Fuente: elaboración propia con base en las referencias 12-19.
La Tabla 3 muestra que las variables de imagen describen fenómenos distintos pero
relacionados. Patte resume la retracción, Goutallier caracteriza degeneración grasa y el
signo de la tangente o las mediciones musculares aproximan la atrofia; en conjunto,
estos parámetros permiten estimar cronicidad, movilidad y calidad del músculo-tendón.
La distancia acromiohumeral y el ángulo crítico añaden una dimensión biomecánica,
aunque su interpretación debe mantenerse como complemento de los predictores
estructurales principales.
La composición temporal de la bibliografía permite observar que el conocimiento actual
combina estudios clásicos, necesarios para clasificaciones y conceptos estructurales, con
135
revisiones recientes orientadas a síntesis pronóstica. El Gráfico 3 presenta la
distribución de las 34 referencias utilizadas por periodos de publicación, sin atribuir
mayor calidad a un estudio únicamente por su fecha; el objetivo es mostrar la
coexistencia entre fundamentos históricos y evidencia contemporánea.
Gráfico 3. Distribución temporal de la evidencia utilizada
Fuente: elaboración propia con base en las 34 referencias bibliográficas incluidas.
El Gráfico 3 evidencia que 13 referencias corresponden a 2021-2026 o 2016-2020,
mientras que el resto se distribuye entre periodos anteriores que incluyen estudios
seminales de clasificación, imagen, reparación y seguimiento. Esta combinación resulta
metodológicamente pertinente porque las herramientas de Patte, Goutallier y las
medidas de atrofia mantienen vigencia, mientras que las revisiones más recientes
actualizan la estimación de asociaciones y permiten contrastar esos fundamentos con
cohortes contemporáneas.
Desde la perspectiva de aplicación clínica, los factores pueden dividirse entre
componentes principalmente no modificables y condiciones susceptibles de
optimización. Esta distinción no altera la fuerza de asociación, pero modifica la
conducta antes de la cirugía. La Tabla 4 integra el propósito clínico de cada grupo y
136
propone una utilización coherente con la evidencia disponible, evitando presentar
recomendaciones como garantías de cicatrización.
Tabla 4. Integración clínica de factores predictivos y acciones derivadas
Grupo
Modificabilidad
Aplicación clínica
Referencias
Edad y reserva biológica
Principalmente no
modificable
Contextualizar con
lesión y músculo;
ajustar expectativas y
seguimiento
1,6-8
Tamaño y retracción
No modificable al
momento de evaluación
Estimar reparabilidad,
tensión y necesidad de
estrategia quirúrgica
individualizada
3-7,9-11
Infiltración grasa y
atrofia
Escasamente reversibles
en estadios avanzados
Valorar calidad
muscular y riesgo
estructural mediante
imagen
4,12-17
Diabetes mellitus
Parcialmente
modificable
Optimizar control
metabólico y vigilancia
perioperatoria
20,21
Tabaquismo
Modificable
Promover suspensión
antes y después de la
cirugía
23,24
Obesidad y estado
general
Parcialmente
modificable
Individualizar manejo
metabólico y funcional
3,25
AHD y ángulo crítico
No modificables de
forma simple
Usar como información
morfológica
complementaria
18,19
Rehabilitación y carga
Modificable
Ajustar progresión
según riesgo biológico y
características de
reparación
30,31
Fuente: elaboración propia con base en las referencias indicadas en la última columna.
La Tabla 4 permite diferenciar la función pronóstica de la posibilidad de intervención.
La edad, tamaño, retracción y degeneración muscular informan sobre el riesgo basal y
condicionan la planificación, mientras que diabetes, tabaquismo, estado metabólico y
progresión rehabilitadora ofrecen oportunidades de optimización. La coexistencia de
ambos tipos de factores explica por qué una estrategia individualizada requiere estimar
el riesgo estructural y, de manera paralela, modificar las condiciones que pueden ser
intervenidas.
137
La última representación gráfica describe la composición metodológica de la evidencia
utilizada. El corpus incluye revisiones sistemáticas y metaanálisis, estudios pronósticos
y de resultados, trabajos de imagen o clasificación y revisiones clínicas o de
rehabilitación. El Gráfico 4 permite visualizar esta diversidad, que constituye una
fortaleza para contextualizar mecanismos y aplicaciones, aunque también explica parte
de la heterogeneidad que impide tratar todas las publicaciones como si generaran
estimadores directamente comparables.
Gráfico 4. Composición metodológica de la evidencia sintetizada
Fuente: elaboración propia con base en la clasificación metodológica de las 34 referencias incluidas.
El Gráfico 4 muestra predominio de estudios clínicos, pronósticos y de resultados,
acompañados por revisiones de síntesis que permiten integrar asociaciones y por
estudios estructurales que sustentan la medición de variables. Esta composición es
coherente con una pregunta pronóstica, porque la estimación de rerrotura requiere tanto
evidencia clínica longitudinal como herramientas válidas para caracterizar el estado del
tendón y del músculo antes y después de la reparación.
En conjunto, los resultados sitúan el tamaño de la lesión, la retracción y la infiltración
grasa como ejes estructurales de mayor consistencia, seguidos por edad y atrofia
138
muscular. Diabetes mellitus y tabaquismo constituyen factores clínicamente relevantes
por su potencial de intervención, mientras que obesidad, distancia acromiohumeral y
ángulo crítico deben individualizarse. La información obtenida respalda la construcción
de perfiles multivariables y desaconseja utilizar un solo predictor como criterio absoluto
para indicar o contraindicar la cirugía.
Discusión
La síntesis realizada confirma que la rerrotura después de reparación artroscópica del
manguito rotador debe interpretarse como un resultado multifactorial. La coincidencia
entre revisiones sistemáticas, metaanálisis y cohortes en torno a edad, tamaño de lesión,
retracción e infiltración grasa indica que la falla estructural surge de la interacción entre
reserva biológica y severidad anatómica. Esta interpretación es coherente con el
incremento progresivo del riesgo con la edad observado por Diebold et al. y con la
persistencia de tasas variables comunicada en revisiones posteriores (1,2).
La edad destaca por su reproducibilidad, aunque su uso aislado presenta limitaciones. El
envejecimiento se acompaña de cambios degenerativos, menor vascularización,
alteraciones de matriz extracelular y mayor probabilidad de lesiones extensas, pero esas
características no se distribuyen de forma uniforme entre individuos de la misma edad.
Por esta razón, el efecto cronológico debe contextualizarse con tamaño, retracción,
infiltración grasa y estado general, tal como sugieren los modelos pronósticos que
integran múltiples variables en lugar de establecer umbrales rígidos (6-8).
El tamaño de la rotura conserva una relación biológicamente plausible con la falla
porque las lesiones grandes requieren mayor movilización, comprometen más superficie
de inserción y suelen coexistir con degeneración muscular. Las series de roturas masivas
describen mayor complejidad estructural y menor tasa de integridad, aunque la función
139
puede mejorar aun cuando la reparación no permanezca completamente intacta (9-11).
Este contraste obliga a diferenciar pronóstico anatómico de beneficio sintomático y
evita interpretar la rerrotura como sinónimo de fracaso clínico absoluto.
La retracción tendinosa representa un marcador especialmente útil porque integra
cronicidad y movilidad del tejido. Los grados avanzados de Patte sugieren
desplazamiento medial, mayor tensión para alcanzar la huella y menor posibilidad de
restaurar una relación anatómica sin sobrecarga. Su asociación con infiltración grasa y
atrofia explica que, en modelos multivariables, varios predictores puedan mostrar
colinealidad; el objetivo clínico no consiste en elegir uno como “causa” única, sino en
reconocer un patrón de lesión crónica con menor reserva para cicatrización (4,15).
La infiltración grasa mostró una de las asociaciones más consistentes y posee especial
valor porque refleja transformación muscular que puede persistir después de la
reparación. Los hallazgos de Goutallier et al. y Gladstone et al. sustentan la relación
entre degeneración grasa, integridad anatómica y función, mientras que la evidencia
contemporánea vuelve a identificar este parámetro como predictor relevante (4,12,13).
La convergencia entre estudios clásicos y revisiones recientes refuerza su incorporación
sistemática en la valoración preoperatoria por resonancia magnética.
La atrofia muscular complementa la información de infiltración grasa y permite estimar
la cantidad de tejido muscular funcional disponible. Medidas descritas por Zanetti et al.
y Thomazeau et al. aportaron fundamentos para su evaluación por resonancia
magnética, y la literatura posterior ha mantenido su utilidad dentro de la planificación
quirúrgica (16,17). Una lesión con retracción avanzada, alta infiltración grasa y atrofia
marcada representa un fenotipo distinto de una rotura de tamaño similar con músculo
relativamente preservado, diferencia que puede modificar tanto reparabilidad como
pronóstico.
140
Los cambios musculares también poseen una explicación temporal. Gerber et al.
demostraron que la pérdida de continuidad tendinosa y el retraso de la reparación
alteran la estructura muscular, lo que proporciona un mecanismo para comprender la
asociación entre cronicidad y peor cicatrización (14). Aunque los resultados
experimentales no deben trasladarse de forma automática a cada paciente, apoyan la
noción de que la demora prolongada en determinadas lesiones puede permitir
progresión de retracción y degeneración, disminuyendo el potencial de recuperación
estructural.
La diabetes mellitus constituye uno de los factores modificables más relevantes porque
puede afectar colágeno, microvascularización y respuesta reparativa. El metaanálisis de
Hong et al. identificó peores resultados estructurales en pacientes con diabetes, y
estudios clínicos han descrito diferencias en evolución después de reparación (20,21).
La implicación práctica no consiste en considerar la diabetes como contraindicación,
sino en reconocerla como componente del riesgo y favorecer control metabólico,
información pronóstica y vigilancia perioperatoria más cuidadosa.
El tabaquismo comparte una lógica clínica semejante, aunque mediante mecanismos
relacionados con perfusión, oxigenación y exposición a sustancias que perjudican la
reparación tisular. La revisión de Fan et al. mostró asociación con peores desenlaces
estructurales, mientras que estudios sobre patología del manguito han documentado
mayor carga de enfermedad entre fumadores (23,24). La suspensión del tabaco
representa una intervención razonable porque reduce un riesgo potencialmente
modificable, aun cuando la magnitud exacta del beneficio dependa de duración,
intensidad y momento del abandono.
La obesidad mostró una relación menos uniforme que los predictores estructurales
principales. Su influencia puede estar mediada por inflamación sistémica, alteraciones
141
metabólicas, carga mecánica, menor capacidad funcional y mayor frecuencia de
comorbilidades, pero estos mecanismos dificultan atribuir un efecto independiente. En
consecuencia, la obesidad debe incorporarse al perfil global sin asignarle una capacidad
predictiva equivalente a retracción o infiltración grasa, y cualquier intervención debe
orientarse a optimización general más que a una promesa específica de prevenir
rerrotura (3,25).
La distancia acromiohumeral y el ángulo crítico del hombro aportan información sobre
la mecánica y morfología del hombro. Una distancia acromiohumeral reducida puede
acompañar migración superior de la cabeza humeral e insuficiencia crónica, mientras
que un ángulo crítico elevado se ha relacionado con mayor carga sobre el manguito y
con rerrotura en algunos estudios (18,19). La evidencia, sin embargo, es menos
uniforme que para tamaño o infiltración grasa, por lo que estos parámetros deben
utilizarse como elementos complementarios y no como criterios aislados de decisión.
El predominio de variables estructurales en la síntesis no implica que la técnica
quirúrgica carezca de importancia. Las configuraciones de reparación, la tensión de la
sutura, la calidad del tendón y la posibilidad de restaurar la huella pueden modificar la
integridad final, pero la comparación entre técnicas resulta compleja cuando los grupos
difieren en tamaño de lesión y calidad tisular. La evidencia disponible sugiere que la
técnica debe adaptarse a la lesión y que un procedimiento técnicamente robusto no
elimina el riesgo generado por degeneración avanzada (10,26).
La rehabilitación constituye otro componente que debe individualizarse. Los conceptos
de van der Meijden et al. y Millett et al. enfatizan el equilibrio entre protección de la
reparación y recuperación progresiva de movilidad y fuerza (30,31). En pacientes con
alto riesgo estructural puede justificarse una progresión más prudente, mientras que una
inmovilización excesiva también puede favorecer rigidez; por ello, la estratificación
142
pronóstica debería influir en el plan de rehabilitación sin convertirlo en una secuencia
rígida igual para todos los pacientes.
La discrepancia entre integridad anatómica y resultado clínico merece particular
atención durante la comunicación con el paciente. Cho et al. y series longitudinales han
mostrado que una rerrotura no siempre elimina la mejoría del dolor o de la función
(22,32). Esta observación no reduce la importancia de preservar la reparación, porque la
integridad puede relacionarse con fuerza y durabilidad, pero evita presentar el
pronóstico de manera dicotómica y permite explicar que los resultados deben evaluarse
en dimensiones estructurales y funcionales diferentes.
Los modelos multivariables representan una evolución lógica de la evidencia. El
Rotator Cuff Healing Index y otras aproximaciones combinan factores que reflejan
edad, lesión y calidad muscular para estimar la probabilidad de cicatrización (6). Su
principal ventaja consiste en reconocer que los riesgos se acumulan y que el mismo
tamaño de rotura puede tener pronósticos diferentes según retracción, degeneración y
comorbilidades; su limitación radica en la necesidad de validación externa antes de
extrapolar una puntuación a poblaciones distintas de aquellas donde fue desarrollada.
La posibilidad de construir herramientas de predicción más precisas también depende de
estandarizar la definición de rerrotura. Los estudios utilizan resonancia magnética o
ultrasonografía, diferentes tiempos de seguimiento y sistemas diversos de clasificación
de integridad, lo que introduce heterogeneidad. McElvany et al. ya destacaron la
necesidad de interpretar conjuntamente integridad y desenlaces clínicos (8), y revisiones
recientes mantienen este problema metodológico. Una definición uniforme facilitaría
comparación de cohortes y mejoraría el rendimiento de modelos pronósticos futuros.
La heterogeneidad también afecta la medición de los factores. Infiltración grasa puede
clasificarse mediante sistemas categóricos, atrofia mediante diferentes signos o
143
medidas, y retracción mediante distintos planos de imagen; además, el tamaño de rotura
puede expresarse por longitud, área o número de tendones. Esta variabilidad explica por
qué la síntesis cualitativa resulta más apropiada cuando no se dispone de datos
homogéneos para combinar efectos, y evita producir estimadores numéricos que
aparenten una precisión no respaldada por las fuentes.
La revisión de la reparabilidad aporta una perspectiva adicional porque los mismos
cambios que dificultan la reinserción pueden aumentar la probabilidad de rerrotura
después de una reparación conseguida. Hsu et al. describieron factores relacionados con
reparabilidad que se superponen con los predictores estructurales analizados (5). Esta
continuidad sugiere que el proceso de decisión no termina al determinar si la lesión
puede repararse; también debe estimarse si las condiciones biológicas y mecánicas
permitirán mantener la reparación durante el periodo de cicatrización.
La literatura reciente de pacientes de edad media y avanzada mantiene el interés en
incidencia y factores de riesgo, como refleja la revisión de Wang et al. (34). Esta
actualización es relevante porque el envejecimiento poblacional aumenta la frecuencia
de lesiones degenerativas y amplía el número de pacientes que pueden ser considerados
para reparación. La edad avanzada, sin embargo, no debe transformarse en exclusión
automática, ya que la decisión requiere ponderar síntomas, expectativas, funcionalidad,
reparabilidad, calidad muscular y probabilidad de beneficio clínico.
La distribución temporal de las referencias mostró una base que combina evidencia
reciente con estudios fundacionales. Este patrón no debe interpretarse como debilidad
cuando los trabajos antiguos corresponden a clasificaciones y conceptos todavía
vigentes, como Patte, Goutallier o mediciones de atrofia (12,15-17). La prioridad de
literatura reciente se aplicó a las asociaciones pronósticas y revisiones de síntesis,
144
mientras que los artículos clásicos se conservaron cuando su función era definir una
variable o explicar un mecanismo esencial para la interpretación moderna.
Una fortaleza de la síntesis consiste en integrar factores de cuatro dominios y
diferenciar consistencia pronóstica de modificabilidad clínica. Esta organización evita
que variables potencialmente intervenibles, como diabetes y tabaquismo, queden
subordinadas a factores anatómicos y permite proponer un proceso preoperatorio en dos
planos: estimación del riesgo basal y optimización de condiciones susceptibles de
cambio. Además, la inclusión de variables de imagen facilita una conexión directa entre
la evidencia y la práctica cotidiana de planificación quirúrgica.
Entre las limitaciones debe considerarse la heterogeneidad de diseños, tamaños de
muestra, técnicas de reparación, métodos de imagen y tiempos de seguimiento. Algunas
publicaciones analizan reparabilidad, otras integridad y otras resultados clínicos, por lo
que no todas responden exactamente al mismo desenlace. También existe confusión
entre predictores correlacionados, debido a que edad, tamaño, retracción, infiltración
grasa y atrofia tienden a coexistir; esta relación dificulta estimar el efecto independiente
de cada variable y favorece el empleo de modelos multivariables.
Otra limitación deriva de la imposibilidad de realizar un metaanálisis adicional con
efectos combinados a partir de información heterogénea y parcialmente resumida. La
decisión de no calcular odds ratios o riesgos relativos agrupados evita generar precisión
artificial y mantiene fidelidad a los datos disponibles. Los gráficos utilizados
representan recuentos y categorías de la síntesis, no efectos clínicos combinados; esta
distinción es importante para que su lectura permanezca descriptiva y no se confunda
con un forest plot o una estimación de causalidad.
La aplicabilidad clínica de los hallazgos se concentra en la evaluación preoperatoria
estructurada. La resonancia magnética debería valorar tamaño, número de tendones,
145
retracción, infiltración grasa y atrofia; la historia clínica debería integrar edad, diabetes,
tabaquismo, obesidad y otras comorbilidades; la radiografía puede añadir parámetros
morfológicos, y la evaluación intraoperatoria debe confirmar calidad y movilidad del
tejido. La combinación de estos elementos permite clasificar riesgo con mayor precisión
que cualquier variable aislada.
La novedad práctica no reside en proponer un nuevo factor, sino en ordenar la evidencia
para mostrar que los predictores más consistentes describen un continuo de severidad
biológica y estructural. Tamaño, retracción, infiltración grasa y atrofia pueden
entenderse como manifestaciones relacionadas de cronicidad y pérdida de reserva
reparativa, mientras que edad y comorbilidades modifican el entorno biológico. Esta
interpretación facilita explicar por qué dos pacientes con una rotura aparentemente
similar pueden presentar pronósticos diferentes.
Las futuras líneas de investigación deberían priorizar cohortes prospectivas con
definiciones uniformes de rerrotura, protocolos estandarizados de imagen y reporte
completo de variables preoperatorias, intraoperatorias y posoperatorias. También resulta
necesario validar externamente modelos predictivos en diferentes sistemas de salud y
poblaciones, evaluar su calibración y utilidad clínica, y determinar si la modificación de
factores como control glucémico, tabaquismo o estado metabólico reduce efectivamente
la tasa de falla estructural, en lugar de asumir beneficio únicamente por plausibilidad
biológica.
En términos de decisión terapéutica, un perfil de alto riesgo no constituye por sí mismo
una contraindicación para reparación artroscópica. La evidencia de mejoría clínica pese
a falla estructural y la variabilidad individual obligan a incorporar síntomas, demanda
funcional, edad biológica, expectativas y alternativas terapéuticas (22,32). La predicción
debe utilizarse para informar y personalizar, no para convertir una probabilidad en un
146
resultado inevitable; esta distinción es esencial para una práctica clínica basada en
evidencia y centrada en decisiones compartidas.
Conclusiones
La rerrotura después de reparación artroscópica del manguito rotador se relaciona con
una combinación de factores clínicos, anatómicos, musculares y radiológicos, por lo que
no resulta científicamente adecuado atribuir la falla estructural a una sola variable. La
evidencia sintetizada identifica con mayor consistencia la edad avanzada, el tamaño de
la rotura, la retracción tendinosa, la infiltración grasa y la atrofia muscular, mientras que
las comorbilidades y la morfología del hombro modifican el perfil individual de riesgo.
El tamaño de la lesión, la retracción y la infiltración grasa representan los predictores
estructurales de mayor relevancia porque expresan severidad, cronicidad, movilidad
tendinosa y calidad muscular. Su evaluación conjunta mediante resonancia magnética
permite estimar de forma más completa la reparabilidad y la posibilidad de mantener la
integridad después de la cirugía, especialmente cuando existen roturas grandes o
masivas y cambios musculares avanzados.
La edad debe interpretarse como un marcador de riesgo contextual y no como criterio
aislado de exclusión. Su asociación con rerrotura se encuentra influenciada por la mayor
frecuencia de degeneración tendinosa, lesiones extensas, infiltración grasa y atrofia en
pacientes de mayor edad, de modo que la decisión terapéutica requiere integrar edad
biológica, síntomas, funcionalidad, calidad del tejido y expectativas clínicas.
Diabetes mellitus y tabaquismo destacan por su potencial de modificación. La
optimización del control metabólico y la suspensión del tabaco forman parte razonable
de la preparación perioperatoria, debido a que ambas condiciones pueden afectar el
entorno biológico de cicatrización. La obesidad también debe considerarse dentro del
147
estado general, aunque su asociación con rerrotura es menos uniforme y requiere
interpretación individualizada.
La distancia acromiohumeral y el ángulo crítico del hombro aportan información
complementaria sobre insuficiencia crónica y morfología biomecánica, pero no
muestran una consistencia equivalente a los factores estructurales principales. Su
utilidad aumenta cuando se integran con tamaño, retracción, infiltración grasa y atrofia,
evitando convertir un parámetro radiológico aislado en un criterio determinante de
indicación o pronóstico.
Los hallazgos respaldan el empleo de modelos multivariables y protocolos de
evaluación preoperatoria estructurados. La combinación de factores del paciente,
características de la lesión, estado muscular, parámetros radiológicos y hallazgos
intraoperatorios permite construir un perfil de riesgo individual, ajustar expectativas,
seleccionar estrategias quirúrgicas y rehabilitadoras y definir la intensidad del
seguimiento imagenológico de acuerdo con la probabilidad estimada de falla.
La presencia de un riesgo elevado de rerrotura no implica ausencia de beneficio clínico,
ya que integridad estructural y recuperación funcional no siempre evolucionan en
paralelo. La información pronóstica debe utilizarse para mejorar la toma de decisiones y
la comunicación con el paciente, explicando que la reparación puede producir reducción
del dolor y mejoría funcional aun cuando exista un riesgo anatómico mayor, sin
minimizar la importancia de preservar la continuidad tendinosa.
Las investigaciones futuras deberán estandarizar definiciones de rerrotura, métodos de
imagen y momentos de evaluación, además de validar modelos predictivos en
poblaciones diversas. Resulta especialmente relevante determinar mediante estudios
prospectivos si la modificación de factores metabólicos y conductuales reduce la falla
148
estructural y establecer herramientas de predicción que combinen precisión, facilidad de
aplicación y utilidad clínica real en la planificación de la reparación artroscópica.
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