Factores asociados al retorno a la actividad física posterior a la
reconstrucción del ligamento cruzado anterior.
Factors associated with return to physical activity after anterior cruciate ligament
reconstruction.
Fatores associados ao retorno à atividade física após reconstrução do ligamento
cruzado anterior.
Erik Fabrizio Noriega Moreno
Universidad Católica Santiago de Guayaquil
Médico general.
Ecuador
medicina y salud
erik.noriega@cu.ucsg.edu.ec
https://orcid.org/0009-0006-5318-3236
Forma de citación en APA, séptima edición.
Noriega, E. (2026). Factores asociados al retorno a la actividad física posterior a la reconstrucción del
ligamento cruzado anterior. Revista Ibero Research, 1(7), 154 - 190.
Fecha
de
presentación:
30/08/2026
Fecha
de
aceptación:
01/09/2026
Fecha
de
publicación:
02/09/2026
154
Resumen
La reconstrucción del ligamento cruzado anterior restablece la estabilidad mecánica de
la rodilla, pero no garantiza por sola la recuperación del nivel previo de actividad
física. El objetivo fue sintetizar los factores asociados con el retorno posterior a la
reconstrucción primaria del ligamento cruzado anterior. Se desarrolló una revisión
sistemática de la evidencia con criterios PRISMA 2020, integrando estudios
longitudinales, cohortes, casos y controles, revisiones sistemáticas y metaanálisis sobre
variables físicas, funcionales, psicológicas, deportivas y de rehabilitación. La evidencia
mostró que el retorno depende de la interacción entre fuerza del cuádriceps, desempeño
funcional, estabilidad, nivel deportivo previo y preparación psicológica; la autoeficacia
elevada y la menor kinesiofobia se asociaron de forma consistente con el retorno,
mientras que el regreso precoz a deportes de alta demanda, especialmente antes de
nueve meses en atletas jóvenes, se relacionó con mayor riesgo de una segunda lesión.
Se concluye que la decisión de retorno debe sustentarse en criterios multidimensionales
e individualizados, combinando tiempo, fuerza, función, estabilidad, preparación
psicológica y demandas específicas del deporte.
Palabras clave: reintegración deportiva; fuerza muscular; preparación psicológica;
kinesiofobia; rehabilitación.
155
Abstract
Anterior cruciate ligament reconstruction restores mechanical knee stability, but it does
not by itself ensure recovery of the preinjury level of physical activity. The objective
was to synthesize factors associated with return after primary anterior cruciate ligament
reconstruction. A systematic review of the evidence was developed using PRISMA
2020 criteria, integrating longitudinal studies, cohort studies, case-control studies,
systematic reviews, and meta-analyses addressing physical, functional, psychological,
sport-related, and rehabilitation variables. The evidence showed that return depends on
the interaction among quadriceps strength, functional performance, stability, previous
sport level, and psychological readiness; higher self-efficacy and lower kinesiophobia
were consistently associated with return, whereas early return to high-demand sports,
especially before nine months in young athletes, was related to a greater risk of a second
injury. It is concluded that return-to-activity decisions should be based on
multidimensional and individualized criteria that combine time, strength, function,
stability, psychological readiness, and sport-specific demands.
Keywords: sport reintegration; muscle strength; psychological readiness;
kinesiophobia; rehabilitation.
156
Resumo
A reconstrução do ligamento cruzado anterior restabelece a estabilidade mecânica do
joelho, porém não garante, por si só, a recuperação do nível prévio de atividade física. O
objetivo foi sintetizar os fatores associados ao retorno após reconstrução primária do
ligamento cruzado anterior. Desenvolveu-se uma revisão sistemática da evidência com
critérios PRISMA 2020, integrando estudos longitudinais, coortes, casos e controles,
revisões sistemáticas e metanálises sobre variáveis físicas, funcionais, psicológicas,
esportivas e de reabilitação. A evidência mostrou que o retorno depende da interação
entre força do quadríceps, desempenho funcional, estabilidade, nível esportivo prévio e
prontidão psicológica; maior autoeficácia e menor cinesiofobia apresentaram associação
consistente com o retorno, enquanto o retorno precoce a esportes de alta demanda,
especialmente antes de nove meses em atletas jovens, relacionou-se a maior risco de
segunda lesão. Conclui-se que a decisão de retorno deve basear-se em critérios
multidimensionais e individualizados, combinando tempo, força, função, estabilidade,
prontidão psicológica e demandas específicas do esporte.
Palavras-chave: reintegração esportiva; força muscular; prontidão psicológica;
cinesiofobia; reabilitação.
157
Introducción
La lesión del ligamento cruzado anterior constituye una de las alteraciones traumáticas
de mayor relevancia funcional en personas físicamente activas, debido a que
compromete la estabilidad rotacional y anteroposterior de la rodilla y condiciona la
capacidad para ejecutar saltos, desaceleraciones, cambios rápidos de dirección y
movimientos de pivote. La reconstrucción quirúrgica procura restaurar la estabilidad
articular y facilitar la recuperación funcional, aunque la resolución anatómica del
problema no equivale necesariamente a recuperar el desempeño previo, por lo que el
retorno a la actividad física debe considerarse un resultado clínico complejo y
diferenciado de la simple ausencia de inestabilidad.
La magnitud de esta diferencia se observa en la síntesis publicada por Ardern y
colaboradores, en la que aproximadamente el 81 % de los pacientes retornó a algún
nivel de actividad deportiva, el 65 % alcanzó el nivel previo a la lesión y solo el 55 %
regresó al deporte competitivo [1]. Esta gradación demuestra que el concepto de retorno
cambia según la exigencia del desenlace utilizado, debido a que reiniciar una actividad
recreativa supone demandas distintas a recuperar la frecuencia, intensidad y nivel
competitivo previos, circunstancia que obliga a definir con precisión qué resultado se
pretende alcanzar durante la rehabilitación.
El nivel de práctica deportiva también modifica la interpretación del pronóstico, dado
que una revisión de atletas de élite informó un retorno al deporte previo cercano al 83 %
[2]. La diferencia respecto de poblaciones heterogéneas no debe interpretarse como una
comparación causal directa, porque los atletas de alto rendimiento suelen disponer de
mayor exposición al entrenamiento, seguimiento especializado y recursos de
rehabilitación, pero permite reconocer que el contexto deportivo, la motivación, las
158
demandas ocupacionales y la disponibilidad de apoyo profesional influyen en la
trayectoria posterior a la cirugía.
La recuperación de la fuerza del cuádriceps representa uno de los determinantes físicos
más estudiados, ya que este grupo muscular participa en la absorción de cargas, la
desaceleración, el control dinámico y la producción de fuerza durante tareas deportivas.
El metaanálisis de Ithurburn y colaboradores mostró que la extremidad reconstruida
puede mantener una fuerza inferior a la de controles sanos durante los primeros seis
meses, entre seis y dieciocho meses y hasta cuatro años después del procedimiento [3],
hallazgo que cuestiona la utilización del tiempo posoperatorio como único marcador de
recuperación y destaca la necesidad de valorar capacidad muscular real.
La simetría entre extremidades se utiliza con frecuencia para orientar la progresión,
especialmente mediante índices de simetría y pruebas de salto, sin embargo, una cifra
igual o superior al 90 % no garantiza que la fuerza absoluta se haya normalizado,
porque la extremidad contralateral puede experimentar descondicionamiento durante el
periodo de inactividad. La interpretación funcional exige integrar medidas relativas,
valores absolutos, control neuromuscular y calidad del movimiento, evitando que un
resultado simétrico oculte déficits bilaterales que puedan limitar el rendimiento o
aumentar la exposición a mecanismos potencialmente lesivos.
Las variables psicológicas han adquirido un peso creciente en la explicación del retorno,
debido a que la recuperación de la confianza y la percepción de seguridad no
evolucionan necesariamente al mismo ritmo que la estabilidad clínica. Xiao y
colaboradores analizaron 16 estudios con 3.744 pacientes y observaron que quienes
retornaron al deporte presentaron mayor preparación psicológica, mayor autoeficacia y
menor kinesiofobia, con una diferencia media de 20,8 puntos en la escala ACL-RSI
respecto de quienes no regresaron [4]. La ausencia de diferencias clínicamente
159
importantes en IKDC entre ambos grupos refuerza la idea de que una rodilla
funcionalmente aceptable puede coexistir con barreras psicológicas decisivas.
El miedo a una nueva lesión puede modificar la conducta motora, reducir la intensidad
del entrenamiento y limitar la exposición progresiva a movimientos que reproducen el
mecanismo lesional, por lo que la kinesiofobia no representa únicamente un fenómeno
subjetivo, sino una variable capaz de alterar la adherencia y la participación deportiva.
La evidencia sintetizada en revisiones recientes mantiene la preparación psicológica
como un componente relevante del proceso de rehabilitación y retorno [5,6], mientras
que la evolución temporal de las puntuaciones ACL-RSI muestra que la disposición
psicológica puede cambiar a lo largo del seguimiento y requiere evaluación repetida [6].
La seguridad del momento elegido para regresar al deporte constituye otro eje central,
especialmente en atletas jóvenes expuestos a deportes de pivote y alta demanda.
Beischer y colaboradores reportaron que quienes retornaban antes de nueve meses
presentaban una tasa de nueva lesión siete veces mayor que quienes retrasaban el
regreso [7]. Esta asociación no convierte al noveno mes en un umbral universal de
seguridad, pero demuestra que el tiempo biológico debe formar parte de una decisión
más amplia, acompañada de criterios de fuerza, función, estabilidad, preparación
psicológica y tolerancia progresiva a las demandas específicas.
La evidencia contemporánea ha desplazado el paradigma basado exclusivamente en
cronología hacia modelos pronósticos multidimensionales. La revisión sistemática de
van Haren y colaboradores examinó factores pronósticos y modelos de predicción
relacionados con el retorno después de reconstrucción primaria del ligamento cruzado
anterior [8], mientras que otras revisiones han resaltado la elevada tasa de reinjuria en
pacientes jóvenes [9] y la necesidad de integrar criterios clínicos de alta antes de la
160
exposición plena al deporte [10,11]. En conjunto, estos hallazgos favorecen una
valoración que combine variables complementarias y no un único resultado aislado.
La rehabilitación constituye el entorno en el que estos factores pueden ser evaluados y
modificados de forma progresiva, mediante recuperación del rango articular, control del
derrame, fortalecimiento de cuádriceps e isquiotibiales, entrenamiento neuromuscular,
equilibrio, carrera, saltos, aterrizajes, cambios de dirección y tareas específicas del
deporte. Las guías basadas en evidencia han promovido una progresión por criterios y
una exposición gradual a las demandas deportivas [12], mientras que los programas de
fortalecimiento progresivo han mostrado capacidad para recuperar valores musculares
dentro de rangos funcionales en distintos momentos de seguimiento [13].
El problema científico no radica únicamente en determinar si una persona vuelve a
practicar deporte, sino en establecer qué combinación de factores permite un retorno
exitoso, seguro y sostenible. La literatura utiliza definiciones heterogéneas que incluyen
retorno a cualquier actividad física, retorno al deporte, retorno al nivel previo, retorno
competitivo y retorno sin nueva lesión, por lo que comparar estudios exige reconocer el
desenlace exacto utilizado. Esta heterogeneidad afecta la estimación de tasas y dificulta
establecer un criterio universal, situación que justifica una síntesis orientada a
identificar factores comunes y a ordenar su relevancia clínica.
La relevancia práctica de este análisis se sustenta en que una decisión prematura puede
exponer a cargas para las cuales la recuperación neuromuscular, psicológica o biológica
todavía resulta insuficiente, mientras que un retraso no justificado puede prolongar
restricciones y afectar participación, motivación y calidad de vida. El enfoque
contemporáneo propone que la decisión se apoye en la relación entre tiempo, fuerza,
función, estabilidad, preparación psicológica y demandas deportivas, combinación que
161
permite adaptar la recomendación al perfil individual y al contexto de práctica, en lugar
de aplicar un único umbral temporal a todos los casos [14].
El objetivo general fue identificar y sintetizar los principales factores asociados con el
retorno a la actividad física posterior a la reconstrucción primaria del ligamento cruzado
anterior. De manera específica, se procuró organizar la evidencia sobre fuerza y función,
describir la contribución de la preparación psicológica y la kinesiofobia, examinar el
papel de la edad, el nivel deportivo y el momento del retorno, y estructurar un modelo
multidimensional que integre variables clínicas, musculares, funcionales, psicológicas y
deportivas. Por tratarse de una revisión de evidencia, no se formuló una hipótesis causal
experimental, sino una pregunta orientada a reconocer asociaciones consistentes entre
dominios pronósticos y retorno.
Metodología
Se desarrolló una revisión sistemática de la evidencia orientada a identificar factores
asociados con el retorno a la actividad física después de una reconstrucción primaria del
ligamento cruzado anterior. La organización metodológica siguió los principios de
transparencia y reproducibilidad de PRISMA 2020 [15], con una síntesis cualitativa
centrada en asociaciones pronósticas, resultados funcionales, preparación psicológica,
criterios de retorno y riesgo de nueva lesión. El diseño se mantuvo acorde con el
documento base, evitando tratar la evidencia como si procediera de un ensayo
experimental único y diferenciando los resultados de estudios primarios, revisiones
sistemáticas y metaanálisis.
Las fuentes bibliográficas definidas fueron PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of
Science, Cochrane Library y PEDro, seleccionadas por su cobertura de medicina,
rehabilitación, ciencias del deporte y fisioterapia. La estrategia conceptual combinó
162
términos en inglés relacionados con reconstrucción del ligamento cruzado anterior,
retorno al deporte, retorno a actividad física, retorno al juego, factores pronósticos,
preparación psicológica, kinesiofobia, fuerza del cuádriceps, pruebas funcionales y
rehabilitación, mediante operadores booleanos AND y OR. La selección de términos
respondió al carácter multidimensional del desenlace y a la necesidad de recuperar
evidencia clínica, funcional y psicosocial.
La elegibilidad se restringió a participantes adultos o adolescentes físicamente activos
sometidos a reconstrucción primaria del ligamento cruzado anterior, con evaluación
explícita de retorno a actividad física, deporte, nivel previo o competencia y análisis de
al menos un factor potencialmente pronóstico. Se consideraron estudios longitudinales,
cohortes, casos y controles, revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados en revistas
científicas con revisión por pares, en español o inglés. Este criterio permitió integrar
diferentes niveles de evidencia sin mezclar reconstrucciones de revisión con
procedimientos primarios cuando los resultados no podían distinguirse.
Se excluyeron investigaciones exclusivamente biomecánicas que no informaran un
desenlace de retorno, estudios en animales, trabajos pediátricos sin resultados
diferenciados, publicaciones en las que las reconstrucciones de revisión no pudieran
separarse de las primarias y documentos sin evaluación de actividad física posterior.
También se excluyeron editoriales, cartas al editor y opiniones de expertos carentes de
datos originales. La aplicación de estos criterios buscó mantener correspondencia entre
la pregunta de investigación y el contenido de la evidencia sintetizada, reduciendo la
incorporación de estudios clínicamente relacionados pero no pertinentes al desenlace
principal.
La selección documental se organizó en una primera valoración de título y resumen y
una segunda lectura de texto completo, siguiendo el procedimiento metodológico
163
previsto en el documento base. La información disponible se contrastó con el propósito
de distinguir evidencia sobre fuerza, simetría funcional, pruebas de salto, preparación
psicológica, autoeficacia, kinesiofobia, edad, nivel deportivo, tiempo hasta el retorno,
adherencia y componentes de rehabilitación. No se generaron recuentos de
identificación, duplicados o exclusiones que no estuvieran documentados, por lo que la
síntesis se concentró en el corpus bibliográfico explícitamente consignado y en los datos
cuantitativos verificables contenidos en ese material.
La extracción de información consideró autor y año, diseño, características generales de
la población cuando se encontraban disponibles, definición del retorno, factor evaluado,
instrumento de medición, tasa de retorno, presencia de segunda lesión y conclusión
principal. Las variables se agruparon en dominios físicos, funcionales, psicológicos,
demográficos, deportivos y de rehabilitación, lo que permitió comparar estudios con
desenlaces distintos sin asumir equivalencia estadística entre ellos. Cuando una
publicación informaba un resultado cuantitativo específico, este se mantuvo con su
unidad y contexto original; cuando solo se describía una asociación cualitativa, no se
transformó artificialmente en una medida numérica.
La fuerza del cuádriceps se consideró un indicador físico central, complementado por
fuerza de isquiotibiales y valores absolutos de rendimiento. La dimensión funcional
incorporó índices de simetría, salto monopodal, triple salto, salto cruzado, salto
cronometrado, carrera y cambios de dirección. La dimensión psicológica comprendió
preparación psicológica mediante ACL-RSI, autoeficacia y kinesiofobia, mientras que
el componente deportivo incluyó nivel previo, posición, carga y demandas específicas.
El estado clínico se representó mediante dolor, derrame, rango articular y estabilidad, de
acuerdo con el modelo de evaluación derivado de la evidencia revisada.
164
La evaluación del riesgo de sesgo se planteó de acuerdo con el diseño de cada fuente,
utilizando herramientas específicas para estudios observacionales y AMSTAR 2 como
referencia para revisiones sistemáticas, mientras que la certeza global podía valorarse
mediante GRADE cuando la naturaleza y homogeneidad de los datos lo permitieran.
Dado que la evidencia integró diseños heterogéneos, no se calculó un efecto combinado
nuevo ni se efectuó un metaanálisis secundario, porque la ausencia de estimaciones
comparables y definiciones uniformes de retorno habría introducido una precisión
artificial no sustentada por los datos disponibles.
La síntesis se realizó de forma narrativa y tabular, priorizando patrones consistentes
entre estudios y manteniendo separadas las magnitudes que correspondían a desenlaces
distintos. Los datos cuantitativos utilizados en los gráficos procedieron exclusivamente
de resultados expresamente reportados en las fuentes consignadas en el documento
base, entre ellos las tasas de retorno de 81 %, 65 % y 55 %, el 61,8 % de retorno en el
metaanálisis psicológico, el multiplicador de riesgo de siete veces para retorno antes de
nueve meses y el incremento de cuatro veces asociado con no cumplir criterios clínicos
de alta. No se imputaron valores ausentes ni se estimaron medidas no publicadas.
La interpretación se orientó a establecer asociaciones y utilidad clínica, no causalidad.
Las diferencias entre poblaciones generales y atletas de élite se presentaron como
descripciones de contextos distintos, sin asumir que el nivel deportivo fuese la causa
única de las tasas observadas. Del mismo modo, los multiplicadores de riesgo
procedentes de estudios diferentes se mostraron en un mismo gráfico únicamente para
visualizar la magnitud reportada, indicando que los desenlaces y poblaciones no eran
directamente intercambiables. Esta cautela permitió conservar la validez de la síntesis y
evitar comparaciones estadísticas que la evidencia original no autorizaba.
165
Por tratarse de una revisión de literatura publicada, no existió intervención directa sobre
participantes ni recolección de datos clínicos identificables. En consecuencia, la síntesis
se apoyó en información ya publicada y en las consideraciones éticas descritas por las
investigaciones originales. La redacción final mantuvo trazabilidad entre afirmaciones,
tablas, gráficos y referencias, de modo que cada dato cuantitativo pudiera vincularse con
una fuente concreta, y se preservó el principio de no introducir participantes, resultados,
aprobaciones éticas, fechas o medidas estadísticas no documentadas.
166
Resultados
La evidencia sintetizada confirmó que el retorno a la actividad física posterior a la
reconstrucción del ligamento cruzado anterior constituye un desenlace multifactorial.
Los estudios disponibles abordaron dimensiones complementarias y utilizaron
definiciones de retorno con diferente nivel de exigencia, por lo que la lectura conjunta
mostró un gradiente entre reiniciar alguna actividad, recuperar el nivel previo, volver a
la competencia y hacerlo sin una segunda lesión. La organización de los hallazgos
permitió reconocer factores con asociación consistente, especialmente fuerza del
cuádriceps, desempeño funcional, preparación psicológica, edad, nivel deportivo y
momento de retorno.
La Tabla 1 resume las principales contribuciones de las fuentes que sustentaron la
síntesis, conservando el tipo de evidencia y los resultados cuantitativos cuando estos
estuvieron explícitamente disponibles. La heterogeneidad de diseños impidió tratar
todas las publicaciones como unidades equivalentes, pero permitió identificar
convergencia en torno a tres ejes: persistencia de déficits físicos, relevancia de la
preparación psicológica y necesidad de criterios de retorno que reduzcan la exposición
prematura a cargas de alta demanda.
Tabla 1. Síntesis de estudios clave sobre retorno a la actividad física después de
reconstrucción del LCA
Fuente
Tipo de evidencia
Factor o desenlace
Resultado principal
disponible
Ardern et al., 2014 [1]
Revisión sistemática y
metaanálisis
Nivel de retorno
deportivo
81 % a algún deporte; 65
% al nivel previo; 55 % a
competencia.
Lai et al., 2018 [2]
Revisión sistemática
Atletas de élite
83 % retornó al deporte
previo a la lesión.
Ithurburn et al., 2021 [3]
Revisión sistemática y
metaanálisis
Fuerza del cuádriceps
Déficits frente a controles
hasta 48 meses.
167
Fuente
Tipo de evidencia
Factor o desenlace
Resultado principal
disponible
Xiao et al., 2023 [4]
Revisión sistemática y
metaanálisis
Preparación psicológica
16 estudios, 3.744
pacientes; 61,8 % retornó;
mayor ACL-RSI y
autoeficacia, menor
kinesiofobia.
Beischer et al., 2020 [7]
Estudio de atletas jóvenes
Momento del retorno
Retorno antes de 9 meses
asociado con tasa de
nueva lesión 7 veces
mayor.
van Haren et al., 2025 [8]
Revisión sistemática
Factores y modelos
pronósticos
Apoyo a modelos
multidimensionales de
retorno.
Kyritsis et al., 2016 [11]
Estudio de criterios de
alta
Ruptura del injerto
No cumplir seis criterios
clínicos se asoció con
riesgo 4 veces mayor.
van Melick et al., 2016
[12]
Guía basada en revisión y
consenso
Rehabilitación
Progresión por criterios y
rehabilitación
estructurada.
Fuente: elaboración a partir de las fuentes incluidas en la revisión [1-4,7,8,11,12].
La síntesis mostró que el retorno deportivo no se comportó como un resultado binario
uniforme, sino como una secuencia de niveles de exigencia. Las tasas descendieron
conforme el desenlace pasó de cualquier práctica deportiva a la recuperación del nivel
previo y finalmente a la competencia, mientras que los estudios de fuerza y psicología
evidenciaron déficits o barreras que podían persistir aun cuando la estabilidad articular
estuviera recuperada. Los hallazgos de seguridad añadieron un componente temporal y
de criterios de alta, al asociar el retorno prematuro o la falta de criterios clínicos con
mayor riesgo de lesión posterior.
La representación gráfica de las tasas reportadas por Ardern y colaboradores permite
visualizar la pérdida progresiva de participantes a medida que aumenta la exigencia del
desenlace. El gráfico no expresa fracaso quirúrgico, sino diferencias entre definiciones
de retorno, porque una persona puede haber retomado alguna actividad sin recuperar su
168
nivel previo o sin volver a competir, distinción esencial para interpretar los resultados
de rehabilitación y para comunicar expectativas realistas durante el seguimiento clínico.
Gráfico 1. Gradiente de retorno deportivo después de reconstrucción del LCA
Fuente: elaboración a partir de Ardern et al. [1].
El patrón gráfico mostró una reducción de 26 puntos porcentuales entre el retorno a
algún nivel deportivo y el retorno competitivo, con una posición intermedia para la
recuperación del nivel previo. Esta distribución respalda la necesidad de declarar el
desenlace específico en cada investigación, debido a que una tasa global de retorno
puede parecer elevada cuando incluye cualquier actividad, pero disminuye al exigir
equivalencia con el desempeño anterior o participación competitiva. Por tanto, la
comparación entre estudios requiere mantener constante la definición del resultado.
La segunda agrupación de resultados correspondió a los factores asociados con mayor o
menor probabilidad de retorno. La Tabla 2 integra variables físicas, funcionales,
psicológicas, demográficas, deportivas y de rehabilitación, señalando el patrón de
asociación descrito en la evidencia sin convertir asociaciones cualitativas en
coeficientes numéricos. Esta organización permitió observar que ningún dominio
169
aislado explicó el desenlace por mismo y que las variables psicológicas podían
diferenciar a pacientes con función clínica aparentemente semejante.
Tabla 2. Dominios de factores asociados con el retorno y forma de evaluación
Dominio
Variables principales
Patrón observado
Evaluación clínica o
funcional
Físico
Fuerza de cuádriceps e
isquiotibiales
La debilidad persistente
se relaciona con
recuperación incompleta.
Dinamometría, fuerza
absoluta y comparación
con referencias.
Funcional
Simetría, hop tests,
carrera, salto y cambios
de dirección
Mejor desempeño apoya
la progresión, pero la
simetría aislada puede
sobreestimar
recuperación.
LSI, pruebas de salto y
tareas específicas.
Psicológico
ACL-RSI, autoeficacia,
kinesiofobia
Mayor preparación y
autoeficacia, junto con
menor miedo, se asocian
con retorno.
ACL-RSI y escalas de
miedo al movimiento.
Demográfico
Edad
La juventud se relaciona
con un contexto de mayor
riesgo de segunda lesión.
Edad y perfil de
exposición deportiva.
Deportivo
Nivel previo, posición y
demanda
El nivel previo influye en
expectativa y exigencia
del retorno.
Historia deportiva y
análisis de demanda.
Rehabilitación
Adherencia y progresión
de carga
La recuperación requiere
exposición gradual y
específica.
Seguimiento del
programa y criterios de
progresión.
Fuente: elaboración a partir de la síntesis de evidencia [3-9,12-14,16].
El dominio psicológico destacó por su capacidad para explicar diferencias entre
personas con resultados físicos semejantes. Una puntuación funcional aceptable no
eliminó necesariamente el miedo a una nueva lesión, y la kinesiofobia pudo limitar la
exposición a tareas de pivote o contacto pese a una rodilla estable. De forma paralela, la
fuerza del cuádriceps mostró una recuperación potencialmente prolongada, por lo que
los índices de simetría debieron interpretarse junto con valores absolutos y referencias
externas, evitando que el descondicionamiento bilateral generara una falsa impresión de
normalización.
170
El metaanálisis de Xiao y colaboradores proporcionó el resultado cuantitativo más
amplio sobre preparación psicológica dentro del corpus analizado, con 3.744 pacientes
procedentes de 16 estudios. La proporción de retorno fue del 61,8 %, mientras que el
grupo que regresó mostró mayor preparación psicológica y autoeficacia, además de
menor kinesiofobia. Para visualizar únicamente la distribución del desenlace, el Gráfico
2 presenta la proporción de retorno y su complemento, sin introducir estimaciones
adicionales ni transformar las escalas psicológicas en valores no informados.
Gráfico 2. Proporción de retorno al deporte en el metaanálisis de preparación psicológica
Fuente: elaboración a partir de Xiao et al. [4]. La categoría “no retornó” corresponde al complemento
aritmético de 61,8 %.
La distribución mostró que aproximadamente cuatro de cada diez participantes del
conjunto analizado no retornaron al deporte, pese a tratarse de personas sometidas a
reconstrucción primaria. La relevancia del hallazgo no se limita a la tasa, porque
quienes regresaron presentaron una diferencia media de 20,8 puntos en ACL-RSI
respecto de quienes no lo hicieron, además de mayor autoeficacia y menor kinesiofobia.
La ausencia de diferencias clínicamente importantes en IKDC entre los grupos indicó
171
que la disposición psicológica aportó información adicional a la función clínica
convencional.
La seguridad del retorno se examinó mediante criterios temporales y clínicos, debido a
que la exposición a deportes de alta demanda antes de una recuperación suficiente
puede aumentar el riesgo de nueva lesión. La Tabla 3 reúne los criterios cuantitativos
más relevantes y las precauciones interpretativas derivadas de la evidencia, con énfasis
en que ningún umbral debe aplicarse como regla única. La información muestra que el
tiempo, la simetría y las pruebas de alta funcionan mejor cuando se combinan con
fuerza, función y preparación psicológica.
Tabla 3. Criterios relacionados con seguridad del retorno y riesgo de nueva lesión
Criterio o hallazgo
Dato reportado
Implicación para la
decisión
Precaución
Retorno antes de nueve
meses en atletas jóvenes
[7]
7 veces mayor tasa de
nueva lesión.
Evitar retorno precoz sin
recuperación suficiente.
No convierte nueve
meses en garantía
universal de seguridad.
Cumplimiento de criterios
clínicos de alta [11]
No cumplir seis criterios:
riesgo 4 veces mayor de
ruptura del injerto.
Usar batería de alta y no
solo cronología.
Los criterios deben
corresponder a población
y deporte.
Índice de simetría de
extremidades
≥90 % se usa como
referencia en
algunos
protocolos.
Útil como componente
funcional.
Puede ser engañoso si
ambos miembros están
débiles.
Tiempo posoperatorio
Debe acompañar la
maduración y progresión.
Aporta contexto
biológico.
No debe actuar como
criterio independiente.
Fuente: elaboración a partir de Beischer et al. [7], Kyritsis et al. [11] y evidencia funcional sintetizada
[3,12,14].
Los criterios resumidos evidenciaron que la seguridad depende tanto de evitar una
exposición demasiado temprana como de demostrar capacidad suficiente para tolerar las
tareas deportivas. La referencia de nueve meses adquirió relevancia por la asociación
con segunda lesión en atletas jóvenes, mientras que los criterios de alta aportaron una
evaluación más amplia del estado funcional. El índice de simetría, aunque útil para
172
seguir la evolución, necesitó complementarse con fuerza absoluta, control
neuromuscular y comparación con referencias apropiadas para evitar decisiones basadas
en una simetría aparente.
El Gráfico 3 representa dos multiplicadores de riesgo comunicados en estudios
diferentes, uno relacionado con retorno antes de nueve meses en atletas jóvenes y otro
con incumplimiento de seis criterios clínicos antes del retorno. La representación
conjunta no implica equivalencia de desenlaces ni permite combinar estadísticamente
ambos resultados, sino que muestra la magnitud relativa con la que cada estudio
describió un escenario de mayor riesgo. Esta distinción resulta necesaria porque un
nuevo evento del LCA y una ruptura del injerto no son resultados idénticos.
Gráfico 3. Magnitud de riesgo reportada ante retorno precoz o alta sin criterios suficientes
Fuente: elaboración a partir de Beischer et al. [7] y Kyritsis et al. [11]; los resultados proceden de
estudios distintos y no son directamente combinables.
La mayor magnitud correspondió al retorno antes de nueve meses en atletas jóvenes,
con una tasa de nueva lesión siete veces mayor respecto de quienes retrasaron el
regreso, mientras que el incumplimiento de seis criterios de alta se asoció con un riesgo
cuatro veces mayor de ruptura del injerto. El patrón común fue la relación entre retorno
173
sin suficiente maduración o sin criterios funcionales y un peor desenlace de seguridad,
lo que reforzó la utilidad de una decisión basada en múltiples dominios y no en una
autorización determinada exclusivamente por calendario.
La integración de los hallazgos permitió estructurar un modelo de evaluación
compuesto por cinco dominios clínicamente complementarios. La Tabla 4 presenta el
modelo propuesto en el documento base, que combina estado clínico, fuerza,
desempeño funcional, preparación psicológica y características deportivas. Su propósito
no es convertir la decisión en una puntuación rígida, sino asegurar que ninguna
dimensión relevante quede sin valorar antes de exponer nuevamente a la persona a las
demandas propias de entrenamiento o competencia.
Tabla 4. Modelo multidimensional propuesto para valorar el retorno a la actividad física
Dominio
Variables
Propósito en la decisión
Clínico
Dolor, derrame, rango articular y
estabilidad.
Confirmar resolución clínica
suficiente para progresar carga.
Fuerza
Cuádriceps, isquiotibiales y fuerza
absoluta.
Verificar capacidad para producir y
absorber fuerza.
Funcional
Hop tests, carrera, salto y cambios
de dirección.
Valorar control neuromuscular y
rendimiento dinámico.
Psicológico
ACL-RSI, autoeficacia y
kinesiofobia.
Determinar confianza, disposición
y miedo a nueva lesión.
Deportivo
Nivel previo, posición, carga y
demandas específicas.
Ajustar criterios a la exposición
real del deporte.
Fuente: elaboración a partir del modelo de cinco dominios sintetizado en la investigación base y de la
evidencia citada [3-14,16].
El modelo mostró que una rodilla clínicamente estable no resulta suficiente cuando
persisten debilidad, alteraciones funcionales, baja preparación psicológica o una
diferencia marcada entre las capacidades actuales y las demandas reales del deporte. La
decisión final requiere que cada dominio alcance un nivel compatible con la tarea
prevista y que la progresión sea individualizada, especialmente en actividades que
174
implican salto, aterrizaje, desaceleración, cambio de dirección y contacto. El valor
principal del modelo radica en ordenar la evaluación y favorecer una decisión
explícitamente sustentada en criterios complementarios.
El último contraste descriptivo consideró el nivel deportivo previo, debido a que la
literatura informó una tasa del 83 % de retorno al deporte previo en atletas de élite [2],
frente al 65 % de retorno al nivel previo en la síntesis general de Ardern y colaboradores
[1]. Estas cifras proceden de poblaciones y revisiones diferentes, por lo que no
constituyen una comparación causal, pero permiten visualizar que el contexto de
práctica puede acompañarse de tasas distintas y debe formar parte de la interpretación
del pronóstico individual.
Gráfico 4. Retorno al nivel deportivo previo según contexto de práctica
Fuente: elaboración a partir de Ardern et al. [1] y Lai et al. [2]; comparación descriptiva entre revisiones
con poblaciones diferentes.
La diferencia descriptiva de 18 puntos porcentuales favoreció al grupo de atletas de
élite, aunque la heterogeneidad de poblaciones, definiciones y recursos de rehabilitación
impidió atribuirla exclusivamente al nivel deportivo. El hallazgo apoyó la inclusión del
contexto de práctica dentro de la valoración, debido a que el retorno depende de la
175
relación entre capacidades recuperadas y exigencias reales. En un atleta de alto nivel, la
demanda funcional puede ser superior, pero también pueden existir mayores recursos
terapéuticos, experiencia de entrenamiento y motivación para completar una
rehabilitación intensiva.
En conjunto, la fuerza del cuádriceps se mantuvo como el principal factor físico
transversal a las diferentes etapas de recuperación. La persistencia de déficits hasta 48
meses frente a controles sanos indicó que el paso del tiempo no garantizó normalización
espontánea y que la valoración debía incluir medidas objetivas. La evidencia también
mostró que la comparación exclusiva con la extremidad contralateral podía ocultar un
descondicionamiento bilateral, por lo que la combinación de valores absolutos, simetría
y referencias externas ofreció una interpretación más robusta del estado muscular [3].
Las pruebas funcionales aportaron información sobre potencia, control y tolerancia a
tareas dinámicas, especialmente mediante salto monopodal, triple salto, salto cruzado y
salto cronometrado. Su utilidad aumentó cuando se integraron con observación de
calidad de movimiento y con tareas específicas de carrera y cambio de dirección. El
resultado principal no fue la identificación de una prueba única capaz de predecir el
retorno, sino la necesidad de una batería que represente diferentes capacidades y que se
interprete junto con fuerza, síntomas, estabilidad y demandas reales del deporte [12,14].
La preparación psicológica presentó una asociación particularmente consistente con el
retorno. La mayor puntuación ACL-RSI, la autoeficacia elevada y la menor kinesiofobia
caracterizaron a quienes regresaron al deporte en el metaanálisis disponible [4],
mientras que otras revisiones confirmaron que los factores psicológicos influyen en la
rehabilitación y en los resultados posteriores [5,16]. El patrón observado indicó que la
evaluación psicológica no debía reservarse para el momento final de alta, sino repetirse
176
durante la progresión para detectar barreras que pudieran limitar la exposición y el
desempeño.
La edad y el nivel deportivo se comportaron como variables contextuales y no como
criterios aislados. Los pacientes jóvenes constituyeron un grupo de especial atención
por la elevada exposición a deportes de pivote y por la tasa de reinjuria descrita en esta
población [7,9]. El nivel deportivo previo influyó en la expectativa de retorno y en la
magnitud de las demandas, mientras que la experiencia competitiva y el acceso a
rehabilitación especializada pudieron acompañarse de una mayor probabilidad de
recuperar el nivel previo, aunque la evidencia disponible no permitió atribuir causalidad
a un único factor [2].
La rehabilitación apareció como un proceso de progresión acumulativa, no como una
secuencia limitada a recuperar rango articular y fuerza básica. Los componentes
descritos incluyeron control del derrame, fortalecimiento de cuádriceps e isquiotibiales,
entrenamiento neuromuscular, equilibrio, carrera progresiva, saltos, aterrizajes, cambios
de dirección y ejercicios específicos del deporte [12,13]. La individualización resultó
necesaria porque la carga requerida para una actividad recreativa difiere de la exigida
por un deporte competitivo de pivote, lo que modifica tanto el criterio de retorno como
el tiempo necesario para alcanzarlo.
La evidencia no apoyó un único umbral temporal como criterio universal. El tiempo
posoperatorio conservó valor como marcador de maduración y exposición progresiva,
pero necesitó integrarse con resultados clínicos y funcionales. La asociación entre
retorno temprano y nueva lesión en atletas jóvenes reforzó la importancia de retrasar la
exposición cuando la recuperación resultaba incompleta, mientras que el cumplimiento
de criterios de alta aportó una señal complementaria de seguridad [7,10,11]. De esta
177
manera, el retorno se configuró como una decisión de riesgo-beneficio fundamentada en
múltiples señales concordantes.
La heterogeneidad en la definición del desenlace explicó parte de la variabilidad entre
tasas. Retornar a actividad física, retornar al deporte, recuperar el nivel previo, volver a
competir y retornar sin nueva lesión representan resultados distintos y no deben
utilizarse como sinónimos. La síntesis cuantitativa de Ardern y colaboradores mostró
precisamente una disminución de la tasa conforme aumentó la exigencia del desenlace
[1], por lo que los resultados de cada estudio requieren interpretación en función de la
definición utilizada y del contexto clínico o deportivo al que se pretenden aplicar.
No se identificó evidencia suficiente para justificar un metaanálisis nuevo a partir del
corpus disponible, debido a que las definiciones de retorno, los instrumentos, los
tiempos de seguimiento y los factores evaluados fueron heterogéneos. La síntesis
cualitativa permitió, en cambio, reconocer consistencia conceptual entre dominios y
construir un modelo aplicable a la valoración clínica. Este resultado evitó producir un
efecto combinado artificial y mantuvo la interpretación dentro de los límites de la
evidencia, especialmente cuando los estudios informaron medidas de riesgo o tasas en
poblaciones no directamente comparables.
Discusión
Los hallazgos confirman que el retorno a la actividad física después de reconstrucción
del ligamento cruzado anterior debe interpretarse como un proceso multidimensional y
no como una consecuencia automática de la cirugía. La diferencia entre estabilidad
articular y recuperación deportiva constituye el punto de partida de esta interpretación,
debido a que la rodilla puede presentar un resultado clínico favorable mientras persisten
déficit de fuerza, alteraciones neuromusculares, menor confianza o miedo a una nueva
178
lesión. Esta separación explica por qué las tasas de retorno disminuyen cuando el
desenlace exige recuperar el nivel previo o regresar a la competencia [1].
La evidencia de Ardern y colaboradores resulta especialmente útil para comprender la
importancia de definir el desenlace, porque el 81 % de retorno a algún nivel deportivo
podría interpretarse como un resultado muy favorable si se analiza de forma aislada,
mientras que el 55 % de retorno competitivo muestra que una proporción considerable
no recupera el máximo nivel de participación [1]. Esta diferencia no implica
necesariamente fracaso terapéutico, dado que las decisiones personales, cambios de
prioridades, oportunidades deportivas y percepción de riesgo también pueden modificar
la elección de volver a competir.
La mayor tasa descrita en atletas de élite [2] introduce una perspectiva contextual
relevante. Un deportista profesional o de alto rendimiento suele disponer de objetivos de
retorno más definidos, supervisión especializada y exposición sistemática a programas
de fuerza y acondicionamiento, factores que podrían facilitar el proceso. Sin embargo,
las demandas competitivas también son superiores y pueden aumentar la exposición a
mecanismos de reinjuria, por lo que el porcentaje de retorno no debe interpretarse de
forma aislada como indicador de seguridad o de recuperación biológica completa.
El papel del cuádriceps se mantiene como uno de los hallazgos físicos más consistentes.
La persistencia de debilidad frente a controles durante meses e incluso años [3] indica
que la recuperación muscular puede avanzar a una velocidad diferente a la resolución de
síntomas y a la estabilidad del injerto. Desde una perspectiva funcional, esta debilidad
puede reducir la capacidad de desacelerar, absorber impacto y controlar el centro de
masa durante tareas de alta demanda, lo que justifica mantener entrenamiento de fuerza
y valoración objetiva incluso después de que la persona haya recuperado actividades
cotidianas.
179
Las pruebas de salto continúan siendo útiles porque reproducen demandas de potencia y
control unilateral que no se observan durante la marcha o actividades de baja intensidad.
No obstante, su interpretación aislada puede simplificar en exceso el retorno, dado que
la capacidad para completar un salto no reproduce por completo las exigencias de fatiga,
velocidad, incertidumbre, contacto o cambio de dirección presentes en deportes reales.
Por ello, la progresión debería incluir tareas de complejidad creciente y exposición
específica, manteniendo la coherencia con guías de rehabilitación basadas en evidencia
[12].
El hallazgo psicológico adquiere especial relevancia porque el metaanálisis de Xiao y
colaboradores mostró diferencias claras en ACL-RSI, autoeficacia y kinesiofobia entre
quienes retornaron y quienes no lo hicieron, pese a que las diferencias en IKDC no
fueran clínicamente importantes [4]. Esta aparente discordancia ilustra que la función
clínica y la disposición para volver al deporte representan constructos distintos. La
confianza para realizar movimientos asociados con la lesión puede convertirse en una
barrera independiente y modificar la conducta aun cuando el examen clínico resulte
satisfactorio.
La evolución de la preparación psicológica a lo largo del tiempo también impide tratarla
como una característica fija. La revisión de Losciale y colaboradores examinó la
trayectoria de ACL-RSI después de la reconstrucción [6], lo que apoya una valoración
repetida en diferentes fases. La medición seriada permite reconocer si la confianza
aumenta con la exposición progresiva o si el miedo persiste a pesar de la mejoría física,
situación que podría requerir ajustes en la rehabilitación, educación sobre riesgo,
entrenamiento gradual de tareas temidas y estrategias dirigidas a la autoeficacia.
La revisión de Nedder y colaboradores [5] y la síntesis de Everhart y colaboradores [16]
coinciden en destacar la contribución de variables psicológicas a los resultados
180
posteriores. Esta convergencia refuerza la necesidad de integrar el componente mental
dentro de la atención habitual y evita interpretaciones que atribuyan la falta de retorno
exclusivamente a debilidad o inestabilidad. En términos clínicos, una persona puede
haber alcanzado criterios físicos aceptables y, sin embargo, decidir no regresar por
temor, expectativas modificadas o percepción de insuficiente seguridad, aspectos que
deben reconocerse sin invalidar el resultado funcional alcanzado.
El momento del retorno plantea una de las decisiones de mayor impacto sobre
seguridad. La asociación descrita por Beischer y colaboradores entre retorno antes de
nueve meses y una tasa de nueva lesión siete veces mayor en atletas jóvenes [7] es
consistente con la necesidad de respetar procesos de recuperación biológica y
neuromuscular. Sin embargo, convertir nueve meses en una regla universal sería una
simplificación, porque el riesgo depende también de edad, deporte, nivel competitivo,
fuerza, control motor, exposición, historia previa y preparación psicológica.
Los criterios clínicos de alta añaden una dimensión funcional a la cronología. Kyritsis y
colaboradores mostraron que no cumplir seis criterios antes del retorno se asociaba con
un riesgo cuatro veces mayor de ruptura del injerto [11]. Aunque las baterías específicas
pueden variar entre programas, el principio general resulta coherente: la autorización
debería exigir evidencia de capacidad suficiente y no limitarse a constatar que ha
transcurrido un determinado periodo. La combinación de criterios temporales y
funcionales permite reducir la probabilidad de exponer a una persona aún no preparada
a cargas máximas.
La población joven requiere atención diferenciada. Webster y Feller analizaron la
elevada tasa de reinjuria en pacientes más jóvenes [9], circunstancia que puede
relacionarse con mayor exposición deportiva, retorno a disciplinas de pivote, intensidad
competitiva y características del comportamiento de riesgo. La edad, por tanto, no debe
181
interpretarse como una contraindicación para retornar, sino como un elemento que
modifica la estimación de riesgo y justifica criterios más rigurosos, educación específica
y seguimiento prolongado durante la transición entre rehabilitación y participación
deportiva plena.
La rehabilitación basada en criterios descrita por van Melick y colaboradores [12]
proporciona un marco para integrar los hallazgos físicos y funcionales. El proceso
comienza con control de síntomas y recuperación del rango, continúa con
fortalecimiento y control neuromuscular y progresa hacia carrera, saltos, aterrizajes y
cambios de dirección. Esta secuencia permite aumentar gradualmente la especificidad
de las tareas, observar la respuesta de la rodilla y reducir la distancia entre las pruebas
clínicas y las demandas reales del deporte.
El fortalecimiento progresivo también debe considerarse una intervención continua y no
una fase temprana que se abandona una vez recuperada la marcha. Welling y
colaboradores [13] mostraron que un programa progresivo puede restaurar fuerza de
cuádriceps e isquiotibiales dentro de valores funcionales, lo que refuerza la necesidad de
dosis suficiente y seguimiento. La persistencia de déficit descrita en el metaanálisis de
Ithurburn [3] sugiere que parte de la variabilidad entre pacientes puede reflejar
diferencias en exposición a fuerza, adherencia, intensidad del programa y criterios
utilizados para progresar.
La relación entre simetría y fuerza absoluta merece una consideración metodológica
adicional. Los índices de simetría facilitan el seguimiento y ofrecen una referencia
individual, pero pueden perder sensibilidad cuando la extremidad contralateral también
reduce su rendimiento. Incorporar valores absolutos y referencias de población o de
desempeño previo permitiría identificar déficits que una comparación bilateral no
182
detecta. Esta lógica es consistente con la propuesta de optimizar el paradigma de retorno
y avanzar desde pruebas aisladas hacia un perfil de rendimiento más completo [14].
El modelo de cinco dominios sintetizado en esta revisión ofrece una forma práctica de
ordenar la información sin pretender reemplazar el juicio clínico. El dominio clínico
confirma la ausencia de síntomas limitantes y la estabilidad, el dominio de fuerza
cuantifica capacidad muscular, el funcional examina tareas dinámicas, el psicológico
valora disposición y miedo, y el deportivo contextualiza el nivel de demanda. La
decisión se vuelve más robusta cuando estos dominios convergen, mientras que una
discrepancia importante indica la necesidad de prolongar o modificar la preparación
antes del retorno pleno.
La heterogeneidad de definiciones constituye una limitación transversal de la literatura
y afecta tanto las tasas como la identificación de factores pronósticos. Un estudio que
define éxito como volver a cualquier actividad captura un resultado distinto de otro que
exige igualar el nivel competitivo previo. La revisión de van Haren y colaboradores [8]
refuerza la necesidad de modelos pronósticos con definiciones claras, debido a que la
capacidad predictiva de un factor depende del desenlace utilizado y del momento en que
se mide.
La falta de uniformidad también dificulta la síntesis estadística. Diferentes tiempos de
seguimiento, técnicas quirúrgicas, protocolos de rehabilitación, instrumentos de
medición y poblaciones deportivas reducen la comparabilidad directa. Por esta razón, la
presente síntesis no calculó efectos combinados nuevos, ya que hacerlo habría supuesto
asumir homogeneidad no demostrada. La decisión metodológica preserva la validez de
los resultados y mantiene el énfasis en patrones reproducidos por diferentes fuentes, en
lugar de producir una cifra global con aparente precisión pero escaso sustento.
183
La interpretación de los factores pronósticos debe evitar confundir asociación con
causalidad. Una mayor ACL-RSI puede acompañar el retorno porque la confianza
facilita la participación, pero también puede aumentar como consecuencia de una
progresión exitosa. Del mismo modo, los atletas de élite pueden retornar con mayor
frecuencia por motivación y recursos, aunque también pueden ser seleccionados por
características previas de rendimiento. Los diseños observacionales predominantes
limitan la posibilidad de establecer direcciones causales definitivas y justifican estudios
prospectivos con mediciones repetidas.
La preparación psicológica ofrece una posible vía de intervención, pero la evidencia
disponible todavía no define con precisión qué estrategia produce el mayor beneficio.
La exposición progresiva a tareas temidas, el establecimiento de metas, la educación
sobre riesgo y el fortalecimiento de la autoeficacia son enfoques conceptualmente
coherentes, aunque la comparación entre intervenciones requiere investigación
específica. La principal implicación actual consiste en medir la dimensión psicológica
de forma sistemática y reconocerla como un componente de la decisión, evitando
asumir que mejorará automáticamente al normalizarse la fuerza.
La comparación entre los multiplicadores de riesgo de Beischer y Kyritsis debe
mantenerse dentro de sus contextos originales. Ambos resultados señalan escenarios de
mayor riesgo, pero uno se refiere a nueva lesión en atletas jóvenes que retornan
precozmente y el otro a ruptura del injerto en relación con criterios de alta. La
coincidencia conceptual fortalece la idea de que la exposición sin preparación suficiente
es problemática, aunque no autoriza sumar, promediar o comparar directamente las
magnitudes como si procedieran de un mismo diseño o población.
La diferencia entre retorno y retorno seguro representa una de las contribuciones
conceptuales más importantes de la evidencia. Un paciente puede cumplir el desenlace
184
de haber vuelto a jugar y aun así presentar una vulnerabilidad elevada a una segunda
lesión. Por ello, los estudios futuros deberían informar no solo si ocurrió el retorno, sino
también el nivel alcanzado, el tiempo hasta el retorno, la exposición posterior y la
presencia de eventos de reinjuria, lo que permitiría evaluar de forma más completa la
calidad del resultado y no únicamente su ocurrencia inicial.
Entre las fortalezas de la síntesis se encuentra la integración de evidencia física,
funcional y psicológica, así como la diferenciación explícita entre niveles de retorno.
También se preservó la trazabilidad de los datos cuantitativos utilizados en tablas y
gráficos, evitando estimaciones no publicadas o metaanálisis artificiales. Esta
aproximación es especialmente importante cuando la literatura presenta heterogeneidad,
porque permite mantener utilidad clínica sin exceder lo que los estudios realmente
demuestran y ofrece una estructura que puede adaptarse a diferentes deportes y perfiles
de pacientes.
Las limitaciones se relacionan principalmente con la heterogeneidad metodológica, la
variabilidad en las definiciones de retorno, las diferencias entre instrumentos y tiempos
de seguimiento y el predominio de diseños observacionales. La extremidad contralateral
puede no representar un control completamente sano, la preparación psicológica se mide
con escalas diversas y no existe consenso absoluto sobre qué combinación de criterios
garantiza seguridad. Además, los resultados de poblaciones jóvenes, atletas de élite o
deportes de pivote no deben generalizarse de forma automática a todas las personas
sometidas a reconstrucción.
La literatura futura debería desarrollar modelos pronósticos prospectivos que integren
variables continuas, seguimiento de exposición deportiva y resultados de segunda
lesión. Resulta particularmente relevante evaluar cómo cambian la fuerza, la
preparación psicológica y el control neuromuscular en el tiempo y determinar si ciertas
185
combinaciones de criterios ofrecen mayor capacidad predictiva que cada variable por
separado. También se requieren investigaciones que distingan claramente retorno
recreativo, retorno al nivel previo, retorno competitivo y retorno seguro, para mejorar
comparabilidad y utilidad clínica.
Conclusiones
El retorno a la actividad física posterior a la reconstrucción primaria del ligamento
cruzado anterior depende de la interacción entre factores físicos, funcionales,
psicológicos y deportivos. La recuperación de la estabilidad articular constituye una
condición necesaria, pero no suficiente para restablecer el desempeño previo, debido a
que pueden persistir déficit de fuerza, limitaciones neuromusculares o barreras
psicológicas aun cuando el examen clínico sea favorable. La síntesis responde al
objetivo general al identificar un conjunto de dominios que deben valorarse de manera
conjunta antes de autorizar una exposición deportiva completa.
La fuerza del cuádriceps se consolidó como uno de los factores físicos más relevantes,
debido a la persistencia de déficits durante periodos prolongados después de la cirugía.
La simetría funcional y las pruebas de salto aportan información útil, aunque su
interpretación aislada puede sobreestimar la recuperación cuando la extremidad
contralateral también presenta descondicionamiento. La evaluación muscular debe
integrar valores absolutos, simetría y rendimiento dinámico, con una progresión que
reproduzca de forma gradual las demandas de carrera, salto, aterrizaje y cambio de
dirección propias de la actividad objetivo.
La preparación psicológica representa un componente indispensable del retorno. La
mayor ACL-RSI, la autoeficacia elevada y la menor kinesiofobia se asociaron con
mayor probabilidad de regresar al deporte, incluso cuando las diferencias en medidas
186
clínicas tradicionales fueron pequeñas. Este resultado demuestra que la capacidad física
y la disposición para volver no son equivalentes, por lo que la evaluación psicológica
debe incorporarse durante la rehabilitación y no únicamente al final del proceso,
especialmente cuando persiste miedo a reproducir el mecanismo de lesión.
El tiempo transcurrido desde la cirugía no debe utilizarse como criterio independiente.
La asociación entre retorno antes de nueve meses y mayor tasa de segunda lesión en
atletas jóvenes, junto con el incremento del riesgo observado cuando no se cumplen
criterios clínicos de alta, respalda una decisión basada en maduración y capacidad
demostrada. La cronología conserva utilidad como referencia biológica, pero requiere
concordancia con fuerza, función, estabilidad, preparación psicológica y tolerancia a las
demandas específicas del deporte.
La evidencia permite proponer un modelo de cinco dominios compuesto por estado
clínico, fuerza, función, preparación psicológica y características deportivas. La utilidad
del modelo radica en ordenar la evaluación y evitar que un resultado favorable en un
solo componente oculte déficits relevantes en otros. El retorno debería autorizarse
cuando exista una recuperación suficiente y coherente entre los dominios aplicables al
deporte de destino, con progresión individualizada y seguimiento durante la transición
desde la rehabilitación hacia la participación plena.
La heterogeneidad de definiciones exige diferenciar entre retorno a actividad física,
retorno al deporte, recuperación del nivel previo, retorno competitivo y retorno sin
nueva lesión. Esta distinción mejora la interpretación de las tasas y permite comunicar
resultados con mayor precisión. Las futuras investigaciones deberían utilizar desenlaces
claramente definidos, seguimiento prospectivo y modelos pronósticos validados que
integren exposición deportiva, medidas objetivas de fuerza y función y evolución de la
preparación psicológica.
187
El aporte principal de la revisión consiste en sustentar que la decisión de retorno no
puede reducirse a una fecha ni a una sola prueba. La combinación de tiempo, fuerza,
función, estabilidad, preparación psicológica y demandas deportivas ofrece una base
más completa para individualizar la progresión, disminuir la exposición prematura a
cargas elevadas y orientar expectativas realistas.
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