
previsto en el documento base. La información disponible se contrastó con el propósito
de distinguir evidencia sobre fuerza, simetría funcional, pruebas de salto, preparación
psicológica, autoeficacia, kinesiofobia, edad, nivel deportivo, tiempo hasta el retorno,
adherencia y componentes de rehabilitación. No se generaron recuentos de
identificación, duplicados o exclusiones que no estuvieran documentados, por lo que la
síntesis se concentró en el corpus bibliográfico explícitamente consignado y en los datos
cuantitativos verificables contenidos en ese material.
La extracción de información consideró autor y año, diseño, características generales de
la población cuando se encontraban disponibles, definición del retorno, factor evaluado,
instrumento de medición, tasa de retorno, presencia de segunda lesión y conclusión
principal. Las variables se agruparon en dominios físicos, funcionales, psicológicos,
demográficos, deportivos y de rehabilitación, lo que permitió comparar estudios con
desenlaces distintos sin asumir equivalencia estadística entre ellos. Cuando una
publicación informaba un resultado cuantitativo específico, este se mantuvo con su
unidad y contexto original; cuando solo se describía una asociación cualitativa, no se
transformó artificialmente en una medida numérica.
La fuerza del cuádriceps se consideró un indicador físico central, complementado por
fuerza de isquiotibiales y valores absolutos de rendimiento. La dimensión funcional
incorporó índices de simetría, salto monopodal, triple salto, salto cruzado, salto
cronometrado, carrera y cambios de dirección. La dimensión psicológica comprendió
preparación psicológica mediante ACL-RSI, autoeficacia y kinesiofobia, mientras que
el componente deportivo incluyó nivel previo, posición, carga y demandas específicas.
El estado clínico se representó mediante dolor, derrame, rango articular y estabilidad, de
acuerdo con el modelo de evaluación derivado de la evidencia revisada.